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EL NORTE DE MARRUECOS abril 17, 2009

Posted by jonkepa in Historia, Rif.
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soly-anidjarEste es un trabajo de Soly Anidjar de Ashdod Israel, nacida en Casablanca Marruecos, sus padres nacieron en Larache(Marruecos), es webmaster de una web de judíos en Marruecos, Soly Anidjar.

El rifeño típico, es de estatura mediana alta, más alto que los españoles de 1.921, cabello oscuro, ojos marrones o castaños y físicamente robusto. Su atuendo típico es la chilaba de lana hasta las rodillas, de color marrón o castaño, turbante blanco de algodón y camisa de lana, pantalones bombachos hasta las pantorrillas “saragüe”. Se calzaba con babuchas o sandalias de esparto.

Las mujeres visten una especie de camisa-vestido de seda o algodón y pantalones bombachos. Los pies suelen ir descalzos. Las mujeres rifeñas en contraposición con el resto de las mujeres islámicas, no suelen taparse la cara.
En la barbilla y en la frente llevan tatuajes tribales, en forma de cruces, reminiscencia de un pasado cristiano anterior a la islamización.
El poblado rifeño, no está constituido por un núcleo urbano, sino por un conjunto disperso de casas separadas entre si por unos trescientos o cuatrocientos metros y un seto protector de chumberas y zarzas, o un muro de piedras sueltas de un metro de altura aproximadamente. En tiempos pretéritos, cada casa tenía su propio “blocao” (fortín) para defensa de sus moradores, y control de sus enemigos.
La casa rifeña es rectangular de una planta, fabricada en adobe y piedra con un patio interior, escasas ventanas verticales, que lo mismo servían para ventilar las habitaciones que como troneras.
El mobiliario es escaso, carente de sillas. Cada casa está rodeada de un pequeño huerto para cubrir las necesidades alimenticias de sus moradores.
La dieta del rifeño era poco variada, estaba compuesta de frutos secos, cereales (predominando el consumo de cebada sobre el de trigo) leche, miel, cuajada etc.
El rifeño tenía un consumo de carne escaso, demasiado cara para su economía.
La pobre economía rifeña se compensaba por la emigración temporal a los centros urbanos y las granjas francesas de Argelia.
La educación de los hijos se centra en la enseñanza del Corán. Los niños repiten maquinalmente los versículos de éste, hasta que los aprenden de memoria. Cuando se ha conseguido ésta primera fase, se empieza con los estudios de los comentarios coránicos y de los “hadiz” (recopilación de frases del Profeta, no incluidas en el Libro”.
Las niñas no recibían ningún tipo de educación formal.
Las mujeres no pueden elegir a sus maridos, los matrimonios, son negociados por el padre o el hermano de la muchacha y el novio. Cuando un rifeño habla de divorcio, se ésta refiriendo en realidad a repudio.
Aunque los rifeños, de acuerdo con la Ley Coránica pueden tener hasta cuatro mujeres, normalmente son monógamos, por imposición económica.
El rifeño conjuga las creencias religiosa propias del Islam, con las supersticiones anteriores a la islamización. Cualquier rifeño creerá a pie juntillas en personajes mágicos como; “Aisha Kandixha”, mujer con patas de cabra que se aparece a los viajeros para su desgracia. Junto a la existencia de seres maléficos, los “jinm”. En el lado opuesto, está la veneración a los santones, que pueden ser de dos clases: los Jerifes, descendientes del profeta y los morabitos, hombres que han adquirido la santidad no por herencia genética, sino por sus obras y milagros.
Los morabitos, gozaban de gran prestigio y eran mediadores en disputas, llegando a tener gran influencia en materias profanas y políticas.
A los niños, se les inculcaba el odio hacia el linaje al que la tribu odiaba y hacia los enemigos tradicionales, entre los que se encontraban los cristianos (aromis).
El Rif era un mundo violento, a los muchachos se les instruía en la riña y el uso de las armas de fuego antes de llegar a la adolescencia. La querella sangrienta, era cosa habitual. Cualquier ofensa trivial podía desencadenar una guerra tribal.

Cuando un joven había matado por primera vez, salía el primer día de mercado con ropa nueva y un saco en el hombro derecho en lugar del izquierdo. Para jactarse ante los demás de lo que había hecho.

Aunque las leyes de la costumbre permitían el pago de una multa a la parte agraviada a fin de evitar la inevitable cadena de asesinatos. La parte agraviada, normalmente rechazaba la indemnización y optaba por la guerra.

David Hart, nos dice: ” El poblado de Ait Bu Kfir apenas conoció un sólo día de paz hasta la ocupación española”. En otra ocasión, el tiroteo comenzó por la muerte de un perro que pertenecía a un huésped del Jefe de Iburasen.

El primer día doce hombres murieron en el combate. Cada parte busco aliados y pronto la lucha se extendió. Durante los años siguientes, murieron cuarenta hombres de un bando y sesenta y dos del otro.

el grupo derrotado finalmente abandono la región, cuando no quedaban más que las mujeres, los viejos y los niños, buscaron refugio en las montañas santas de Zerhum, después de haber vendido todas sus propiedades para comprar un sicario que vengara la muerte de los suyos.

La profusión de riñas de sangre hacia necesaria la existencia de una institución denominada: El Lif. Mediante El Lif, el clan que se veía en un grave apuro, enviaba un toro a la mezquita de una comunidad neutral. El toro se sacrificaba en la puerta de la mezquita. El derecho consuetudinario, obligaba a los neutrales que habían recibido el toro a prestar ayuda.

Un toro era el animal más costoso que podía poseer una familia, con su muerte, sacrificaban el bien más preciado a fin de avergonzar al grupo neutral si no aceptaba la alianza.

En el caso poco probable de que un grupo rechazase una alianza Lif, su prestigio social quedaba totalmente destruido. El sistema Lif, permitía equilibrar fuerzas, y la supervivencia de las comunidades más débiles frente a enemigos poderosos.

Las conductas antisociales entre los rifeños, se saldaban con multas y guerras tribales, pero no existía la prisión ni los castigos corporales.

La comisión de un asesinato en el camino de un mercado, se penaba con mil duros (de la época), el homicidio en el interior del mercado doblaba la multa. Las multas eran tremendamente altas para la economía rifeña. Si el homicida no podía hacer frente a la sanción económica, el consejo tribal le expulsaba a él y su familia de la tribu, incendiaba su casa y sus cosechas y confiscaba sus animales.

La homosexualidad entre los rifeños era tabú. Al contrario de lo que sucedía en Yebala, Gamara y Senhaja, en que era algo cotidiano.

En Xauen hubo mercado de mancebo hasta 1.937 en que fue proscrito por la autoridad española.

Los rifeños castigaban la sodomía con la muerte. Cuando dos homosexuales eran sorprendidos en flagrante delito, se les rociaba con gasolina y se les quemaba vivos.

Como conclusión final, podemos decir que el rifeño, era austero, belicoso, vengativo, celoso de su independencia y un enemigo temible. David S. Woolman escribe:” A buen seguro que ninguna potencia imperialista o colonial del mundo ha encontrado jamás enemigo tan formidable como los beréberes del Marruecos español”.

El padre de los hermanos Abd El-Kriml, Mohamed y Mhamed, fue un Caid proespañol de Axdir. Aunque Andrés Sanches Pérez, gran conocedor del Rif y de los rifeños, entre los que vivió, sostiene que era un Alfaquí de una mezquita de Axdir.
El Abd El-Krim al que se referían los periódicos de la época, era el mayor, Mohamed. Aunque Mhamed era igualmente responsable de la insurrección y jefe del ejercito asi como de los éxitos iniciales y fracaso final. En lo sucesivo, cuando me refiera a Abd El-Krim sin especificar, me estaré refiriendo a Mohamed.
Abd El-Krim nació en 1.892 en Axdir, dentro del clan de los Ait Yusuf, de la Cábila de Beni Urriaguel. De niño Abd El-krim, como el resto de los muchachos del Rif se dedico al estudio del Corán. En 1.892 el padre de Abd El-Krim se trasladó a Tetúan y envío a sus hijos a Melilla para que asistieran a las escuelas españolas. Estudiaron las mismas disciplinas que los niños españoles, incluido el catecismo católico, lo que suponía una educación muy superior a la que recibía cualquier rifeño.
Terminada su formación en la escuela española, Abd El-Krim completo su formación islámica en Fez, en la Medersa de Qarawiyin (Corán, equitación y manejo de armas), la formación de un Caid (Juez Islámico).
En 1.917 su hermano menor fue enviado por cuenta del gobierno español a Madrid, para iniciar la carrera de ingeniero de minas. Tres años estuvo Mhamed viviendo al modo europeo, estudiando mineralogía e ingeniería militar.
en 1.906, cuando Abd El-Krim contaba con 24 años de edad, comenzó a trabajar como Director del suplemento árabe del Telegrama del Rif (periódico local). Un año más tarde Abd El-Krim fue contratado como secretario de la Oficina de Asuntos Indígenas, subordinado al Coronel Gabriel Morales (Jefe de la Policía Indígena en 1.921). En 1.912 fue nombrado “Cadi qudat” (Cadi Jefe) de la zona de Melilla.
Mientras ejercía como profesor de árabe de la escuela hispanoárabe de Melilla, recibió la confidencia de uno de sus alumnos españoles, sobre los planes del Rogui para con los Beniurriaguelies. Abd El-Krim se despidió y marcho a Axdir, donde consiguió unir a los urriaguelies contra el Rogui y asi evitar que éste vendiera los derechos mineros de la zona a los europeos. Se plantaba asi la semilla del nacionalismo rifeño.
Fue durante su estancia en Melilla cuando nace el Abd El-Krim antiespañol.
En 1.917, por presiones francesas Abd El-Krim fue encarcelado en Rostrogordo, el motivo fue su posicionamiento germanófilo durante la Guerra Europea, las declaraciones que hacía públicas respecto al sultán marioneta de los franceses, su posicionamiento respecto a que España no debía extender sus dominios más allá de las plazas de soberanía y la idea de la creación de un Estado Rifeño.
Abd El-Krim intento la fuga de la prisión, rompiéndose una pierna, lo que le dejo cojo de por vida, capturado, permaneció preso otros once meses.
Excarcelado Abd El-Krim volvió a trabajar en El Telegrama del Rif, pero en Enero de 1.919, pidió 20 días de vacaciones y no volvió.
Abd El-Krim, escribió a su hermano en Madrid para que volviera a Axdir. Reunido los Abd El-Krim, padre y hermanos, antes filoespañoles, comenzaban ahora los preparativos para la rebelión contra España.
En Septiembre de 1.920 Abd El-Krim padre murrio envenenado.
Aunque los hermanos Abd El-Krim no tenían ningún poder político en Beni Urriaguel. Su carisma sonsiguío unir a los rifeños en la idea de la formación de un Estado Nacional. Buenos conocedores de los españoles y de su organización militar. Observaban que Silvestre desplegaba el mismo número de hombres sobre un territorio cada vez mayor.
Los hermanos Abd El-Krim, tuvieron que vencer los recelos que su colaboración con España generaba entre los rifeños.
En primavera de 1.921, Abd El-Krim ya había conseguido aglutinar una poderosa fuerza militar, su núcleo lo formaban los guerreros de Beni Urriaguel, lo completaban las “jarcas” de Bucoya, Temsaman, Beni Tuzin y Beni Ammart.
Abd El-Krim era de mediana estatura y algo obeso, de ojos castaños, cabellos oscuro, piel morena y cara redondeada, vestía como los demás rifeños, chilaba marrón, turbante blanco y babuchas. En definitiva aprecia todo menos hombre excepcional que era. Lo que no impedía que para la mayoría de los rifeños fuera leyenda fascinante. El hombre que conduciría a su pueblo hacía objetivos jamas pensados por un rifeño.
De acuerdo con los cánones europeos, Abd El-Krim podía ser considerado el más civilizado de todos los beréberes.
Cuando todo estuvo perdido, Abd El-Krim se entrego a los franceses que con gran disgusto de España, que hubiera preferido un castigo mayor, lo confinaron en la isla de Reunión.
Abd El-Krim murió en El Cairo.

DESPUES DEL DESASTRE

Tras el desastre se conoció la dura realidad, una cifra de muertos que aun no se ha podido cuantificar (probablemente cercana a los 13.000), la incierta suerte de los cautivos, el territorio perdido, que dejaba la circunscripción de Melilla reducida a ésta ultima plaza y un inmenso botín en armas y municiones que hacían a Abd el Krim mucho más fuerte.
Los cautivos fueron llevados por Abd el Krim al Banu Waryaghal con la intención de negociar su rescate con la autoridad española y al mismo tiempo aumentar su prestigio y autoridad entre los restantes rifeños

La cuestión de los cautivos, no fue resulta hasta Enero de 1923 gracias a la mediación del industrial vasco Horacio Echevarrieta, amigo del hermano de Abd el Krim al que conoció en Madrid.

El precio del rescate fue fijado en Axdir en la cantidad de cuatro millones de pts, una importante cantidad de dinero, que suscito una gran controversia en la península y en el propio protectorado, pues si bien había una opinión pública que presionaba para su pago, no es menos cierto que éste dinero sería empleado contra España sufragando la acción de Abd el Krim en el Rif.

Pocos días despues Abd el Krim recibía en Axdir (la efímera capital de la República Independiente del Rif) la baya con la que los sultanes de Marruecos se reconocían como soberanos, era el reconocimiento de su poder.

La baya de Axdir describe a Abd el Krim como: El hombre que ha venido ha imponer dos objetivos: Imponer la Ley Islámica y llevar a cabo una Jijad, guerra santa contra los cristianos, ambos objetivos son inseparables.

Tras Annual, Abd el Krim se dedicó a llevar una reforma en el modo de vida de los rifeños y a crear una administración de corte moderno. Nombró en cada Kábila un caíd, encargado de representarle, a fin de asegurarse la paz entre las tribus y la sumisión a su propio poder, suprimió el sistema de multas y construyo cárceles para castigar a los transgresores. Por primera vez había un gobierno en el Rif que intervenía en la vida privada de los rifeños, castigando a los hombres que maltrataban a sus mujeres y condenaba los adulterios, por primera vez el delito era una falta publica castigada por un poder supratribal y salía del ámbito de la vendeta.

El Gobierno suplió a los consejos de las Kabilas en la Administración de Justicia.

El sistema funcionó, se consiguió la paz social y aumentó la cohesión entre las Kábilas.

El antiguo sistema tribal fue cambiado por un poder central. A ésta centralización se opusieron los que fueron excluidos de éste poder. Entre ellos las hermandades religiosas, las taricas, que hasta entonces habían disfrutado de un poder económico y autoridad que Abd el Krim les arrebató y asumió para si mismo. Para afianzar su poder Abd el Krim se valió:

De un poder central donde los ministros eran o parientes suyos o personas cercanas a su persona
Una policía secreta que le informaba enseguida de cualquier intento de sedición.
Un ejercito regular que no solo servia para combatir a los españoles, sino también para reprimir cualquier conato subversivo.
Finalmente se doto de un buen sistema de comunicaciones, una red de telegrafía y de carreteras, construidas ésta en buena medida por los prisioneros españoles.

El siguiente paso de Abd el Krim, fue extender su poder. En 1923 su objetivo fue la Gomara, al Oeste del Rif, donde su poder llego a ser absoluto, no tuvo la misma intensidad en el Yebala al sur de Tetuan y que estaba gobernada por otro déspota: El Raisuli, figura de gran prestigio entre los indígenas y que en ese momento cooperaba con España, (Silvestre le propuso en su día para Jalifa).

Tras la llegada al Poder de Primo de Rivera y la retirada por éste de 29.000 soldados, Abd el Krim pudo incrementar su poder en el Yabala, atacando en junio de 1924 las posiciones españolas de la zona, en Septiembre la mayoría de éstas estaban asediadas.

La llamada retirada de Xauen, estuvo apunto de convertirse en un nuevo Annual, la retirada se convirtió en una operación muy difícil y el costo en bajas para el ejercito español fue muy elevado.

Tras la evacuación española los Ajmas, kabila hostil a España y a Abd el krim, fueron reprimidos con dureza por éste, desde la zona francesa se podían ver las aldeas arrasadas por los rifeños, después le llego el turno al Raisuly que fue capturado en su fortaleza de Tazarut, 1924 es el año de máximo poder de Abd el Krim.

Tras la victoria sobre los españoles Abd el Krim pone sus ojos en el valle del Uarga, en zona francesa forzado por la propia falta de recursos en que había quedado el Rif tras cuatro años de guerra, la necesidad de mantener su prestigio que se basaba sobre todo en los éxitos militares y la necesidad de someter a la tarica Darkauiya, en el territorio de los Banu Zarual que ejercían como foco de oposición a los Abd el Krim.

En Abril de 1925 los rifeños se lanzan al ataque de las líneas francesas que no pudieron contenerlo, en pocos días atraviesan el río Uarga y a principio de Junio, están a 40 Km de Fez, residencia de los sultanes.

Abd el krim exigió a los notables de Fez su reconocimiento como sultán, que estos rechazaron, a partir de aquí comienza su declive.Una conferencia Hispano-Francesa iniciada en Madrid pone las bases para un acuerdo de cooperación y acciones coordinadas contra el Rif.

En septiembre de 1925, comienza la contraofensiva española y el 10 de Septiembre los españoles desembarcan en la playa de la Cebadilla, al oeste de la bahía de Alhucema en lo que fue una gran operación anfibia, 16.300 hombres 104 buques y 88 aviones participaron en el desembarco, el 2 de Octubre los españoles toman Axdir. Los franceses a su vez atacaron por el sur hasta unirse a las tropas españolas.

Tras la infructuosa conferencia de Ouxda, donde no se consiguió la paz, las tropas hispano-francesas liquidaron la resistencia rifeña.

El 26 de Mayo de 1926 Abd el Krim se entregó a los franceses, continuando algunos focos aislados de resistencia hasta 1927.

“Me adelante a mi tiempo” manifestaría posteriormente Abd el Krim a la revista egipcia Al-Manar. En realidad había vencido a sus enemigos locales y unificado el Rif, pero no pudo resistir el esfuerzo conjunto de dos ejércitos europeos.

Los problemas de España para afrontar el hecho colonial

Tras la honda crisis que supone el Desastre de 1898, Marruecos era para un sector de la clase dirigente el bálsamo regenerador de todos los problemas de la nación. Se pensaba que iba a permitir recuperar el orgullo nacional, tocado tras la humillante derrota ante los Estados Unidos, y no quedar así excluída del círculo internacional, ser un nuevo campo de acción para el frustrado y peligroso ejército y sobre todo aunar a la nación en un sentimiento colectivo de patriotismo y religiosidad, más propio de las guerras de religión del medioevo contra el infiel, y todo gracias a una acción militar con costes mínimos.

Se entablaba así todo un proceso de negociaciones y pactos entre las potencias europeas que culminarían el 1912 con la concesión de una pequeña franja al Norte del Imperio Xerifiano (Rif) y otra en el extremo suroriental (Sáhara).

Pero la España de principios de siglo no estaba preparada, ni física ni psíquicamente para afrontar una aventura colonial, por modesta que ésta fuera. No se daban ni las estructuras socioeconómicas ni ideológicas que nos permitiesen hablar de una verdadera política colonial. Para comprender mejor esta situación analicemos el posicionamiento de tres elementos, a mi entender determinantes, ante el tema marroquí, como son el capitalismo español, el ejército y la opinión pública.

El gran capital, el mundo de las finanzas y la gran industria, desencadenante y motor del imperialismo europeo de finales del siglo XIX, estaba en España en fase de consolidación y no se mostraba muy interesado en las hipotéticas y más que dudosas riquezas que ofrecía el Norte de Marruecos. Esto explicaría la ineficacia del inoperante lobby africanista español, incapaz de capitalizar e impulsar, tal y como había hecho su homónimo francés3, la conquista de Marruecos.

Por su parte el ejército español de principios del siglo XX poco tenía que ver con la moderna maquinaria de guerra alemana, británica o francesa. Era el nuestro un ejército con una estructura y una organización desfasada, no apta para la guerra exterior (como lo demuestra la fulgurante derrota ante los Estados Unidos), con una hipertrofia de la proporción de oficiales en relación con la de soldados de tropa (de uno a cuatro), que hipotecaba buena parte de su presupuesto sólo en sueldos, deficientemente equipado y entrenado, corrupto e ineficiente. El ejército español estaba necesitado de una reforma imperiosa que lo modernizara y lo adecuara a los tiempos modernos, pero que nadie se atrevía a realizar4, no sólo por el esfuerzo presupuestario que ello exigía en un momento de austeridad en la política económica, sino por el miedo a cualquier reacción en contra de un ejército muy sensible a cualquier ataque de la clase política o de la opinión5. Pero a pesar de este estado calamitoso (Payne, p. 136) el estamento militar no desapareció de la escena política española, sino que al contrario, acentuó, con el transcurso de los años, su protagonismo en la misma. El aumento de las tensiones socioeconómicas y la creciente movilización del sector obrero lo convirtieron en el garante del orden público interno.

Este era a grandes rasgos el ejército que debía enfrentarse a una guerra colonial, en la que estaban en juego por encima de las supuestas riquezas del Rif, “el recuperar el honor del ejército y la dignidad de la nación” (Bachoud,1988, p. 131), sin contar para ello con el apoyo necesario de un Gobierno, presa de sus propias contradicciones internas, que no contaba con una estrategia clara de conquista y que improvisaba y navegaba a la deriva dentro de los límites impuestos por las dificultades económicas y políticas, mostrándose incapaz de tomar cualquier decisión clara y sobretodo continuada, con lo cual la historia de nuestra intervención en Marruecos es hasta la pacificación final en 1927, un reguero de combates dispersos a un alto coste económico y humano y con unos resultados ínfimos.

Careciendo, además, del consenso unánime de la población, contraria en buena parte a los gastos e inútiles sacrificios de vidas humanas, que nada les reportaba a no ser nuevos impuestos y la sustracción de sus hijos. Las manifestaciones y los tumultos que se desencadenaron como protesta a nuestra intervención en Marruecos pueden ser percibidas como la expresión política de unas masas privadas por el régimen de la restauración de otra vía para manifestar su opinión. Con todo es difícil, como indica Bachoud, separar en esta agitación generalizada que se produce a partir de 1909 lo que sería propio de la guerra marroquí de lo que pertenecería a otras reivindicaciones de índole social, económica, política o religiosa. A mi modo de ver y entender la Guerra marroquí llevaba implícitos una serie de temas ante los que la población se mostraba especialmente sensibilizada: percepción de una guerra cuya única finalidad es defender los intereses económicos de unos cuantos capitalistas, el protagonismo cada día mayor del ejército, la desigualdad en el reclutamiento6, agravado por la inexistencia de un ejército colonial nativo que obligaba a tener sobre el terreno un ejército de reclutas7, etc. Todo ello hacía converger en esta guerra todo el resto de frustraciones y reivindicaciones de la población.

EL ESTADO ESPAÑOL Y EL PROBLEMA BEREBER. EL CASO DEL RIF (1909 – 1912). RESISTENCIA, REVUELTA Y LUCHA

Albert Mongai Font*

Una obra ya clásica sobre el Protectorado español en Marruecos (Woolman, 1988, p. 13) al hablar del Marruecos de principios de siglo lo define como “una tierra de desiertos e inhóspitas montañas, unificada o pacificada contadas veces, afectada de anarquía crónica y habitada por una población xenófoba hasta el fanatismo, compuesta principalmente de primitivos cabileños musulmanes, Marruecos constituía un verdadero reto para el colonizador.”

El párrafo muestra de forma patente los problemas y riesgos que entrañaba la misión que España se autoencomendó en el Norte de Africa, misión, que como vamos a ver, no estaba preparada para realizar; también se desprende de él que la población autóctona, en nuestro caso la rifeña (aunque esto puede trasladarse a otras regiones de Marruecos), tampoco estaba dispuesta a ponerle fácil las cosas. Y en este sentido quizás sería bueno desterrar definitivamente esa visión que nos ofrece la historiografía colonial, de un Marruecos y un Rif violento, fanático y caótico, y de unos pobladores feroces y despiadados, sedientos de sangre, sin importar siquiera sea ésta europea o musulmana.

Se impone una crítica de todos estos conceptos que el colonizador usó y usa para justificar “su desinteresada intervención para preservar la paz y el orden (allí donde ya reinaba)” . Se hace preciso revisar las nociones de Majzen y Siba1, así como la etapa de oscuridad y anarquía del Marruecos de finales del XIX y principios del XX, dramáticamente narrada por los cronistas a sueldo, y ver cual es el papel de los europeos. Planteémonos el interrogante/hipótesis de si no fue éste, con su desinteresada actuación, el causante principal de dicha anarquía.

¿Por qué no pensar que en lugar de actuar para remediar el caos bajo el que vivía el país, no lo propició?

¿Por qué nos obstinamos en creer en nuestra misión de salvadores, cuando no somos más que depredadores hambrientos?

“Desembaracémonos, como propone Ayache, de la visión dantesca, que desde Occidente se tiene de los rifeños como de una sociedad movida por la ferocidad, en un suicidio permanente” (Ayache, 1981 ,p. 102), y que todavía perdura en nuestra percepción de los hechos. La sociedad rifeña (y por extensión la marroquí), es una sociedad que como cualquier otra tiene sus conflictos y que como cualquier otra dispone de los mecanismos necesarios para solucionarlos y llegar a una situación de equilibrio. La idea que proponemos es que esta situación se rompe a mediados del siglo XIX, cuando el Imperio Xerifiano se sitúa en el punto de mira de las potencias europeas, lanzadas a una desbocada carrera por la conquista del mundo: las repetidas invasiones de territorio marroquí por ejércitos franceses y españoles, los tratados y convenios unilaterales que el sultán se ve obligado a firmar, las concesiones forzosas que suponen la ruina de la economía y de la estabilidad interna, los privilegios obtenidos bajo amenaza, una pérdida progresiva del poder de decisión a manos de los europeos, y el descrédito ante sus súbditos que ven impotentes como el extranjero, el enemigo ancestral, es cada vez más dueño de un país que hasta ese momento siempre había resistido las embestidas de sus enemigos. Todo ello lleva a una situación de inestabilidad, de parálisis de los mecanismos de decisión, de vacío de poder; cada concesión arrancada al sultán, cada paso de las potencias apretando el cerco es contestada por revueltas y tumultos. No por fanatismo, sino como reacción natural, instintiva, de un pueblo orgulloso de su independencia y cuya razón de ser es expulsar al invasor. ¿Qué diferencia la pérfida rebelión de Abd-el-Krim y un puñado de salvajes rifeños, de la épica resistencia de Viriato? Sencillamente la pluma que lo narre2.

Por eso nos es difícil ver la acción hispano-francesa como una pacificación. A nuestro juicio lo que se produce, aún antes de establecerse el Protectorado (1912), es una guerra de conquista, cuya ratio última es someter y explotar el territorio marroquí. ¿Cómo sino explicar una pacificación que dura 20 años? Este sería el segundo objetivo perseguido en nuestro artículo. Si por una parte pretendíamos reflexionar acerca de la incapacidad tanto física como psíquica de España para acometer una empresa como la conquista del Rif, por otro lado intentaremos mostrar que existió una resistencia tenaz al invasor por parte de la población rifeña. Y para ello hemos elegido el estudio del período 1909 – 1912 por creer que en él se anticipan todas las claves y problemas futuros que desembocarán en el Desastre de Annual (1921), culminación de la resistencia rifeña y del caos español.

Hacia el Desastre. Una conclusión

Las “victorias” que ponen fin a la campańa de Melilla y a la del Kert son, como hemos visto, escenas intermitentes de una guerra latente de acoso y desgaste, en la que ni rifeńos ni espańoles disponen de los medios para ponerle fin. “No es colonialista quien quiere, sino quien puede” , nos recuerda Martín (Martín, 1973, p. 40), y la Espańa de la Restauración no fue consciente de ello cuando se prestó a ser el tapón al imperialismo francés el 1904 (acuerdo hispanofrancés) y el 1906 (Conferencia de Algeciras). Cuando en 27 de noviembre de 1912 Romanones (Canalejas es asesinado en octubre) firmó el Tratado con Francia que nos otorgaba el tan anhelado premio del Protectorado sobre la pequeńa franja del Norte marroquí (exceptuando Tánger evidentemente) y unos kilómetros de arena del desierto en el sur, por todo aquello de las reivindicaciones históricas de la reina Isabel “la católica” 20, ya era tarde para retroceder. Nuestro prestigio de potencia, nuestros sueńos de imperio, no podían ser puestos en duda.

Los combates de 1909 y 1912 fueron tan solo una premonición de problemas venideros, de errores repetidos, de catástrofes aún mayores. Pero, żqué hubiera podido suceder si Ameziane no hubiera muerto? Los rifeńos demostraron a lo largo de toda la Campańa del Kert una capacidad de organización y de combate muy superior a la de 1909, que les permitía alargar la guerra frente a un enemigo con graves carencias materiales, logísticas y humanas, y con una situación en la metrópoli cada día más inestable. No sería aventurada la hipótesis de un Annual siete ańos antes, puesto que muchos de los elementos que posibilitaron aquel Desastre estaban ya presentes el 1912. De todas formas, habrá que esperar hasta 1921 para que el Desastre se consume. Estos 9 ańos fueron el tiempo que los rifeńos necesitaron para encontrar un nuevo líder capaz de aunar a las cábilas en un movimiento colectivo vigoroso como el que Ameziane había puesto en pie. En este caso, mayor aún, si cabe.

La Campańa del Kert (1911 – 1912). Canalejas y los restos del imperialismo hispánico

La Semana Trágica y la represión que siguió (detenciones y ejecuciones, entre ellas la de Francisco Ferrer y Guardia, director de la Escuela Moderna) provocó la caída del gobierno Maura (octubre de 1909) y su substitución por el liberal Moret. Este pondrá fin a la campańa de Melilla y durante sus 6 meses de gobierno la cuestión de Marruecos se diluye.

En el Rif, por su parte, Ameziane dedicó todo el ańo 1910 y parte del siguiente a recomponer sus fuerzas pregonando incansablemente la jihad contra el invasor, reafirmando los lazos y la unión entre las cábilas , y reuniendo a su alrededor un verdadero ejército; en definitiva preparando la insurrección contra los espańoles, que a su vez desarrollaban una intensa campańa política entre los notables rifeńos, comprando lealtades y tejiendo las alianzas suficientes que les permitieran en un futuro imponer su influencia en el territorio.

Con la llegada de Canalejas al poder (mayo de 1910) la política marroquí se vió impulsada a un primer plano. Éste mantenía mejores relaciones con los militares que los conservadores “más antiexpansionistas y de mentalidad presupuestaria” (Payne, 1977, p.168), y al mismo tiempo se vió obligado a tomar decisiones por la intensa presión francesa, ahora sí decidida a terminar con la independencia marroquí. Así, cuando en mayo de 1911 Francia, escudándose en las revueltas antieuropeas que se producían en Fez y Meknes ocupó éstas y otras ciudades de Marruecos17, Canalejas respondió ocupando a su vez Larache y Alcazarquivir.

En Espańa desde principios de mayo se sucedían las protestas contra la nueva intervención en Marruecos, y el 6 de agosto se produjo un frustrado motín a bordo del buque de guerra Numancia en el que se proclamó la República.

Pero Canalejas, cada vez más arrinconado internacionalmente por Francia y aún a riesgo de radicalizar a una opinión pública cada día más antibelicista decidió continuar la ofensiva para dejar bien clara cuál era la postura de Espańa en Marruecos.

El avance hacia el río Kert (agosto 1912), al oeste de Melilla inició una nueva serie de combates que reciben el nombre de Campańa del Kert y que como los de 1909 son más operaciones de represalia que una verdadera campańa de ocupación, y que fueron recibidos en la Península con una serie de huelgas generales en diversas ciudades espańolas durante el transcurso del mes de setiembre, mezcla del rechazo a la guerra y de reivindicaciones económicas.

La máquina militar espańola volvió a mostrarse impotente ante unas harkas móviles que asestaban golpes aquí y allá. Además, las fuerzas de Ameziane estaban más organizadas, mejor armadas y eran más numerosas que las de 1909. A lo largo de los dispersos combates que se fueron produciendo entre finales del ańo 1911 y principios de 1912 los espańoles consiguieron asegurar una serie de posiciones sobre el territorio (Monte Arruit, Izhafan, Tauriat Zag, etc.) pero sin cruzar nunca el límite del río Kert que desemboca en el Mediterráneo, frontera infranqueable para los espańoles. Todos los intentos de cruzarlo fueron rechazados por los rifeńos. Además la situación de los espańoles era difícil. Como en el Desastre de Annual, las posiciones estaban muy extendidas sobre el territorio y mal emplazadas, su defensa era difícil y el abastecimiento resultaba costoso.

Va a ser un hecho aislado, fortuito, el que ponga fin a los combates, más que la superioridad hispana. La muerte el 15 de mayo en una escaramuza del líder rifeńo Mohamed Ameziane. Ameziane “era el hombre en que se encarnaba la necesidad de unidad y el espíritu ofensivo de las tribus” (Ayache, 1981,p.148). Con su desaparición los rifeńos perdieron no sólo a su jefe, sino también el nexo imprescindible que garantizaba el equilibrio de componentes tan heterogéneos. La unidad de las cábilas estaba fundamentada en el consenso y el prestigio que emanaba del jerife, sin él, el movimiento, ahora acéfalo, se descompuso, y la lucha que hubiera podido durar mucho tiempo aún, finalizó.

Pero tampoco esta vez el gobierno y el ejército espańoles supieron aprovechar la teórica ventaja que suponía la desintegración de las harkas rifeńas, desorientadas por la pérdida de su jefe, y frenaron bruscamente todas las operaciones. żLa amenaza siempre presente de la insurrección peninsular? żLos elevados costos de proseguir una campańa que se había cobrado su buena porción del presupuesto del estado y un número elevado de vidas humanas? żLa humillación de verse impotentes ante unos “campesinos primitivos” ? żO quizás un respiro antes de tener las manos libres con la instauración próxima del Protectorado?18

Sea lo que fuere los espańoles se afanaron en firmar un acuerdo de paz con los jefes de las diversas cabilas, que pusiera fin momentáneo a los combates. El territorio efectivamente ocupado alrededor de Melilla era el doble respecto al de 1909, pero más allá del río Kert, el Rif (la mayor parte) continuaba libre.

Con la llegada del Protectorado se produjo un cambio en la estrategia de conquista. Vista la imposibilidad de una ocupación militar strictu sensu, e imitando el ejemplo de Lyautey en la zona francesa, se dió preeminencia a una acción política que fomentase la posición espańola entre los notables rifeńos. Es lo que Ayache llama “el partido de los amigos de Espańa” 19 (Ayache, 1981, p. 115-116), cuyo protagonismo se potenció considerablemente, y que tuvo como misión principal fomentar la pacificación del país (propagando la división interna, afianzando la presencia espańola, etc.). De todas formas todo este esfuerzo político fue un fracaso, como lo demostró el hecho de que al intensificar sus acciones en Marruecos y adentrarse en el Rif a partir de 1919, los espańoles se encontraron de nuevo a las cábilas dispuestas a resistir, y, mas aún, a expulsarlos de su país.

En Mayo de 1.921, nadie hubiera podido predecir la hecatombe que se iba a cernir sobre el ejercito espańol en Marruecos tan solo dos meses después.

La penetración espańola había alcanzado los 130 Kms. hasta Buy Meyan y Annual. La Comandancia Militar de Melilla disponía de unos 25.700 efectivos, al menos sobre el papel (algunos de estos efectivos figuraban en los estadillos de las unidades con el único fin de generar devengos). Estos efectivos, que en principio, pudieran parecer suficientes para someter el territorio, en la práctica constituían un cuerpo enfermo, que adolecía de graves carencia, tanto de índole militar, como administrativas y políticas.

El ejercito se hallaba disperso en un total de ciento cuarenta y cuatro posiciones, los blocaos, la mayoría de los cuales se encontraban guarnecidos por un total de entre doce y veinte hombres. Aunque algunas posiciones como Batel, Dar Drius, Buy Mellan o Annual, sobrepasaban los ochocientos.

Las unidades tipo regimiento, también adolecían de graves defectos estructurales, estas se encontraban igualmente dispersas sin formar un todo. A veces entre una compańía y otra del mismo regimiento podía haber Kms. de distancia. Esto se materializaba en una carencia de jefes naturales. Esta falta de mandos naturales otras veces estaba producida por la simple ausencia física de estos, que se encontraban Melilla, con motivos justificados o no, o bien por encontrarse de permiso oficial en la península, como ocurrió con muchos de ellos los días 22 y 23 de Julio, tal y como queda acreditado en el Expedienté Picasso (Sumario de responsabilidades para esclarecer los hechos que dieron lugar al Desastre).

La ubicación de los blocaos era inapropiada, se construían, atendiendo a criterios políticos y no militares. Otras veces serán los propios nativos quienes soliciten y obtengan la creación de un blocao en el lugar por ellos designado, alegando la necesidad de protección frente a otras cábilas (tribus) no afectas a la causa espańola.

Al producirse el desastre, estas pequeńas posiciones, quedaran irremediablemente perdidas, al quedar sumergidas en un océano hostil, incomunicados entre ellos, sin posibilidad de ser socorridos y muchas veces sin acceso a una fuente de agua.

En lo político, se evitaba que el soldado europeo entrase en combate, pues las esquelas eran muy mal asumida por la opinión pública espańola y el fantasma de la Semana Trágica, quitaba el sueńo a la clase política. Por lo que el peso de la campańa recaía sobre las tropas nativas, los regulares y la policía indígenas.Por lo general mal escogidos, tanto en su oficialidad (generalmente europea), como en su tropa. Según las conclusiones del ya citado Expedienté Picasso. Lo que se traducía en un soldado mal adiestrado y bajo de moral. Al producirse la deserción masiva de las tropas indígenas, que se pasaron al enemigo, el caos fue total y el terror, se apodero del soldado espańol.

Otro grave problema, era la corrupción casi generalizada en todo el ejercito y que iba desde el oficial que teniendo un sueldo de 500 pts al mes (este era el sueldo de un capitán en 1.921) tenía unos gastos de 15.000, hasta el recluta que vendía su munición a los futuros enemigos.

El 1 de Junio los espańoles ponían cerco a Abarran en territorio Temsamaní, esa misma tarde la policía indígena se amotino, atacando a las fuerzas europeas de su misma columna, de los 250 efectivos europeos, 179 fueron muertos incluido el capitán Salafranca, jefe de la posición.

Abarran tras ser tomado sin oposición quedo cercado sin poder ser socorrido. Ese mismo día Sidi Dris en la costa tambien fue atacado, si bien pudo resistir gracias al auxilio de la Escuadra. Las bajas espańolas entre muertos y heridos rondaron el centenar.

Estos hechos, fueron interpretado por el mando espańol, no como el prólogo de lo que había de suceder, sino como un episodio aislado, un traspiés, de los que todas las potencias coloniales habían tenido alguna experiencia. Esta fue la idea que el General Silvestre transmito a Berenguer, su superior, a bordo del crucero Princesa de Asturias, en la entrevista que ambos celebraron en aguas de Alhucema el 5 de Junio.

El 17 de Julio, las harkas (partidas de guerreros) de Beniurriaguel, Ammart, Beni Tuzin, Gueznaya, Targuit y Ketama, lanzan un repentino ataque a lo largo de toda la línea espańola. Mientras tanto Berenguer, declaraba al diario El Sol, que la pacificación de Marruecos se realizaba con éxito y que no era menester el envío de nuevas tropas.

Por su parte el informe mensual de Silvestre a Berenguer, solo llevaba información rutinaria.

Berenguer solo se percató de la situación real cuando el 19 de julio, recibió el primero de una serie de telegramas angustiosos, pidiendo refuerzos, un ataque de distracción de la Armada en Sidi Dris y apoyo aéreo.

Igueriben había quedado cercado, sin posibilidad de socorro, una columna de 3.000 hombres que pretendían liberar a los sitiados, había sido frenada sin conseguir su objetivo, perdiendo 152 hombres en dos horas.

La sed torturo a los sitiados, primero bebieron el jugo de las latas de conserva, después la tinta de los escribientes, y finalmente la propia orina, en la que disolvían azúcar y refrescaban al relente de la noche. Como en tantas otras posiciones, no se había tenido en cuenta la localización del agua, la fuente más cercana estaba en Annual a 5 Kms.

De los 800 hombres que componían la guarnición, la mayoría fueron pasados a cuchillo, incluido el heroico Comandante Benitez, jefe de la posición. Solo 25 supervivientes llegaron a Annual, de los que 16 murieron más tarde víctimas del agotamiento y el chock que muchos sufrieron al beber de golpe gran cantidad de agua.

La caída de Igueriben, convirtió a Annual en una posición indefendible. Silvestre convoco a sus oficiales en asamblea, las municiones escaseaban y se acordó la evacuación.

A las 4,55 horas del día 22 Silvestre mandó un último telegrama, anunciando que se replegaba hacia Ben-Tieb, si le era posible.

Iniciada la retirada, pronto se produjo la desbandada en el ejercito, la disciplina militar, dejo sitio al “sálvese quien pueda”.

En la tormenta, sucumbieron Silvestre, el Coronel Morales (Jefe de la Policía indígena) y el resto del Estado Mayor.

Las dudas sobre el final del General aun no se han despejado, según unos murió en la batalla, según otros se suicido. Personalmente, pienso que se suicido, así me lo hace pensar, tanto las declaraciones de varios testigos, que aseguran haber oído un disparo dentro de la tienda donde se encontraba el general al empezar la evacuación, como el carácter del propio general, Silvestre prefería la muerte al deshonor.

Abd-el-Krim honró la memoria del coronel Morales, entregando su cuerpo a los espańoles, sin exigir rescate. Entre ambos existió una amistad, de cuando Abd-el-Krim era subordinado de Morales en la Oficina de Asuntos Indígenas.

La avalancha humana, se derramó por el desfiladero de Izumar, los moros solo tenían que disparar como en una caseta de feria contra la aterrada desbandada.

Cuando los escasos supervivientes contactaron con la retaguardia, el pánico se extendió, tanto por la evidente desmoralización de los derrotados, como por los horrores que contaban.

La derrota de Annual, provocó la defección del resto de la cábilas, que hasta ese momento eran afectas a la causa espańola, y que se unieron a los rebeldes espoleados por la idea de venganza y las ansias de botín.

Los pequeńos blocaos, quedaron sumergidos en un mar de enemigos.

Mercaderes, soldados, colonos, todos huían en dirección a Melilla. Los enfermos, los agotados, eran abandonados a la furia de los cabileńos. Las posiciones de Buy Meyan, Izumar, y Yebel Ubdia fueron barridas. En Ulad Aisa, Dar Haes Busian y Terbibin, las guarniciones fueron asesinadas.

La guarnición de Dar Quebdana, negocio la capitulación, tras la entrega de las armas, fueron descuartizados con toda crueldad. La de Timyast y Sidi Abdallah huyeron hacía Tizi Johoren, pero todos fueron abatidos en la huida.

Los supervivientes de Ras Tikerman, Tisingar y Ain Mesanda, escaparon en dirección a Sbush Sbash, donde muy pocos sobrevivieron al posterior ataque rifeńo.

En Kandusi, Buhafora, Azru e Ishafen, no hubo supervivientes.

Las tropas indígenas en Yart el Bax, después de degollar a sus oficiales, se pasaron al enemigo.

En Ben Tieb, la guarnición después de destruir el polvorín huyó a Dar Drius, donde el General Navarro, 2ş en el mando intentaba organizar las aterradas tropas que de todas partes acudían. Navarro sopesó la posibilidad de resistir en Dar Drius, pero en vista de las condiciones físicas y mentales de los que se unían a sus fuerzas, decidió retirarse en dirección a Melilla, de donde debería llegar el socorro, si llegaba, fatal error. Pues en Dar Drius, hubiera podido alcanzar la costa, donde hubiera podido recibir socorro de la armada.

general-navarroGeneral Navarro – 2º Jefe de
la Comandancia Gral. de Melilla


general-berenguerGeneral Berenguer.
Alto Comisario

l 23 de Julio, Navarro inicia su periplo a través de la llanura de Garet, Batel, el 27 Tistutin, para llegar el 29 a Monte Arruit. En esta retirada se destacó el regimiento de caballería, Cazadores de Alcántara, que realizo varias cargas al sable, chocando con la caballería enemiga de Metalsa, ahora protegiendo los flancos de la riada de cadáveres vivientes en que se había convertido la columna de Navarro, ahora protegiendo la retaguardia. Así combatieron los cazadores de Alcántara, hasta el total extermino del regimiento. Sin caballos y casi sin efectivos, Alcántara dio su última carga a pie. Su jefe el Tte.Col. Fernando Primo de Rivera (primo del que seria dictador), moriría en Monte Arruit, víctima de la gangrena después de habérsele amputado en vivo un brazo.

El regimiento Alcántara, recibió por ésta acción la Laureada Colectiva. De los 695 efectivos (presentes) del regimiento, sólo quedaron 70 heridos y 5 prisioneros.
También destacó en ésta acción el Cptán. Arenas, en torno a su persona se fue formando una fuerza de soldados de diferentes unidades, ingenieros, sanitarios, artilleros, infantes, que no estaban dispuestos a dejarse matar sin combatir, eran la excepción.
Arenas cayó mortalmente herido por un francotirador en las proximidades de Monte Arruit. Sus hombres llevaron su cadáver hasta Navarro exigiendo para él la Laureada, que le seria concedida a título póstumo.
Targuesit cayó el 23. La guarnición de Sidi Dris consiguió abrir una brecha para llegar a los buques de la Armada que habían acudido en su socorro. Sólo unos pocos lo consiguieron. Más suerte tuvieron los de Afrau, que al estar en la costa pudo ser evacuado por mar.
El destacamento de Zoco El-Telata de Metalsa, consiguió llegar a la zona francesa, aunque sólo un tercio de los efectivos llego ileso.

El 2 de Agosto cayó Nador, esto sentenciaba Zeluan y Monte Arruit.
Zeluan caía el 3 y más de 500 persona fueron brutalmente asesinadas. El Cptan. Carrasco y el Tte. Fernandez, sufrieron uno de los suplicios que los rifeńos daban a los prisioneros. Fueron amordazados y atados juntos, tiroteados y finalmente quemados vivos delante del resto de los prisioneros.
Navarro se fortifico en Monte Arruit, negándose a abandonar a los heridos, sentencio a muerte a los suyos.
Las fuerzas de Navarro se hallaban tan abatidas, que no podían ser considerada una fuerza combatiente.
De nuevo se repite la tortura de Igueriben, la sed, el manantial más cercano, está a 500 m. fuera de la protección de los muros. Las compańías se sortean la mala fortuna de tener que hacer las aguadas. El agua, siempre el agua, que se cambia por sangre, finalmente, se dejan de hacer las aguadas, el enemigo cierra el cerco de tal forma que ya no hay manera de hacer una miserable incursión de 500 metros. Se intenta el abastecimiento desde el aire, aviones procedentes de Melilla, arrojan bloques de hielo, sacos de pan y municiones, pero las municiones quedan inservibles, el impacto deforma las vainas, que ya no se pueden utilizar, el hielo y el pan caen casi siempre en el campo enemigo.
Navarro es autorizado a rendirse, lo que hace el 9 de Agosto, de conformidad con lo pactado los espańoles entregan las armas, tan pronto como lo hicieron, los rifeńos comienzan la matanza.
El gral. Navarro junto con seiscientos hombres según David S. Woolman, bastantes menos según otros autores, fueron hechos prisiones, otros dos mil quinientos quedaron para pacto de los carrońeros, ” los buitres sólo comían de comandante para arriba” dice Manuel Leguineche, poniéndolo en boca de uno de los testigos del Expte. Picasso.
Tras la caída de Monte Arruit, sólo quedaba Melilla, a la que confluían riadas de refugiados y sobrevivientes del ejércitos aterrorizado, muchos con las facultades mentales perturbadas.
Sólo la cábila de Beni Sicar, permaneció leal a Espańa. Su Caid; Sidi Abdelkader, demostró ser un fiel aliado y un hombre de palabra, reteniendo las alturas del Zoco El-Had en manos amigas, su defección, hubiera sido fatal para la plaza, pues desde Zoco El-Had, las primeras líneas defensivas de Melilla quedaban enfiladas a tiro de fusil.
Hace algunos ańos el Consistorio Municipal puso el nombre de calle de Sidi Abdelkader a la antigua calle de Arturo Reyes en el centro de la ciudad, una de las principales.

El liderazgo de Mohamed Ameziane y la campaña de 1909

El Marruecos de principios de siglo es una caricatura de país: sin poder efectivo alguno, a merced de las potencias europeas, con un sultán maniatado por Francia, a la que debe recurrir constantemente para imponer un orden quebrantado por su presencia en el país. Dentro de esta realidad de vacío de poder y falta de legitimidad de su detentador oficial (el sultán), cobran sentido las figuras de un Bou Hamara, de un Hiba9, de un Ameziane o más tarde de un Abd-el-Krim, por no citar a otros, que tras el velo de un prestigio religioso o social, consiguen liderar un movimiento tribal de rechazo al invasor extranjero.

Este fue el caso de Bou Hamara10, quien, usurpando la personalidad del hermano mayor del sultán Abdelaziz y con la promesa de expulsar a los extranjeros consiguió el respaldo de algunas cabilas del Rif. Durante siete años, de 1902 a 1909, Bou Hamara, el Rogui11 como también se le conocía, estableció de facto un reino independiente en el nordeste marroquí, rechazando a los ejércitos del sultán, y manteniendo una relación amistosa con franceses y españoles. El verano de 1907 otorgó la concesión de explotación de las minas de hierro del Monte Uixan a la companía española de Minas del Rif a la que también dio permiso para construir un ferrocarril que las enlazara con Melilla, y las minas de plomo del Monte Afra a la Compañía francoespañola del Norte de Africa. Estas cesiones fueron percibidas por los rifeños como una traición , y no tardaron en rebelarse contra el falso Rogui poniendo así punto final a sus ambiciones. La experiencia de Bou Hamara mostraba la voluntad de independencia de los rifeños y las posibilidades de una unión intertribal que ahora podía ser utilizada contra los españoles, pero también manifestaba la necesidad de un jefe capaz de sellar dicha unión y de guiarlos en la guerra contra los españoles. Tras la traición del Rogui y del nuevo sultán Muleyhafid12, en quien se habían depositado grandes esperanzas, Mohamed Ameziane, llamado por los españoles El Mizzian, “será quien encarne con mas integridad este espíritu de independencia rifeña” (Bachoud,1988, p. 55) hasta la llegada el 1921 de Abd-el-Krim. Pocas cosas sabemos de este líder rifeño, caid13 de los Beni Bu Gafa y jerife14 de nacimiento, a quien se consideraba descendiente del venerado Muley Idriss. Al especial status social y religioso, acrecentado al parecer por una fama de predicador incansable de la jihad (guerra santa) contra el infiel, que le confería su origen jerifiano, hay que añadirle el gran prestigio del que al parecer gozaba entre las cabilas rifeñas, a las que conocía bien por sus actividades comerciales y por las que era solicitado como mediador político en sus conflictos mutuos (poniendo fin a disputas, declarando una tregua para recolectar la cosecha, etc.). Ocupó los primeros lugares en la rebelión contra el Rogui, y luego se dedicó a recorrer las tribus organizando la revuelta contra los españoles.

Los rifeños no aceptaron las concesiones mineras efectuadas por el Rogui a franceses y españoles, e impidieron los trabajos (octubre 1908). Cuando el Rogui, garante de las inversiones de los dos países desaparece de escena, los problemas en la zona minera ponen de manifiesto la imposibilidad del estado español de defender los intereses económicos. La reanudación de los trabajos crea un conflicto entre españoles y rifeños15, que será el pretexto esperado por España para intervenir militarmente. Se inicia así un enfrentamiento conocido como la Campaña de Melilla, que buena parte de la historiografía considera como el inicio de la Guerra del Rif, pero que en mi opinión no sería sino una más de las escaramuzas de avance/retroceso que desde 1860 se vienen produciendo en esta lucha de frontera en la que como dice Martín “antes de la anulación de la soberanía de Marruecos en 1912 tanto España como Francia procuraban arañar terreno de donde podían y tanteaban la resistencia de los marroquíes” ; el mismo Martín califica la campaña de 1909 “como una más de esas acciones de rapiña” (Martín, 1973, p. 34) que tendrán como punto álgido el Desastre de Annual de 1921, momento en el que se iniciaría la Guerra del Rif como tal y en la que los ejércitos españoles combatirán durante cinco años con las harkas16 rifeñas en una verdadera guerra cuya solución sólo puede ser militar.

Los españoles lanzaron a fines de julio una serie ofensivas contra los rifeños en las que sufrieron numerosas bajas, la mayoría producidas el 27 de julio en el considerado pequeño desastre del Barranco del Lobo, en donde habrían muerto entre 1.000 y 1.500 soldados, y que junto al Desastre de Annual (1921) han sido las batallas más costosas para el ejército español en su acción marroquí.

Estos hechos fueron recibidos en la Península con protestas y manifestaciones, que desde principios de julio se venían produciendo, a causa de las movilizaciones de reservistas cada vez en mayor proporción efectuadas por el Gobierno y por las noticias poco esperanzadoras que se reciben de Marruecos. El punto álgido fueron los hechos de la Semana Trágica de Barcelona, verdadero hervidero de conflictos de todo tipo, que desembocaron en un estallido popular. Huelgas, atentados, incendios se sucedieron desenfrenadamente del 26 de julio al 2 de agosto transformando lo que comenzó siendo “una huelga de protesta política y de contenido social en un gigantesco motín anticlerical” (Tuñón de Lara, 1992, p.165). La multitud se lanzó a la calle en un movimiento espontáneo, sin ideología ni dirección, en el que expresaba su frustración y su descontento.

Las protestas contra la guerra en Marruecos continuaron produciéndose por diversos puntos de la península hasta fines de octubre.

Una vez controlado el foco insurgente de Barcelona, el gobierno continuó con sus movilizaciones de tropas, hasta acumular en Melilla un ejército de 40.000 hombres. Con una acción que combinaba las negociaciones con las cábilas y las demostraciones de fuerza, a fines de noviembre se puso fin a esta campaña, asegurándose España el control de Melilla y de la región minera, y consiguiendo del sultán Muleyhafid un tratado que colocaba la zona ocupada bajo un control conjunto. Los planes de proseguir la ofensiva contra los rifeños, con un proyecto de desembarco en Alhucemas, fueron pospuestos.

En un momento en que España cuenta con ventaja, en que los rifeños divididos, sin aliados y sin recursos han perdido toda iniciativa, el miedo del gobierno a nuevos brotes insurreccionales en la península puede más y prefiere paralizar la campaña y proceder a una repatriación de urgencia de parte de sus efectivos, firmando un pacto con las cábilas tan volátil como inútil. Como ya ocurrió en los combates de 1860 y de 1893, se pone de manifiesto la ausencia de una estrategia colonial que vaya más allá de dar palos de ciego, y se evidencia además el poder creciente que la opinión tiene sobre el gobierno.

El balance final de la campaña de Melilla no puede ser más mediocre. Más de 100 millones de pesetas dilapidados en 4 meses, la movilización de una fuerza de 40.000 hombres y graves pérdidas humanas (estimadas en unos 4000 muertos) y materiales, para continuar con una presencia tan débil e insegura como siempre, que no ha sido capaz de asegurar alianzas estables ni porción del territorio alguna.

manuel-fernandez-silvestreManuel Fernandez Silvestre

Nacido el 16 de Diciembre de 1.871 en Caney (Cuba). Era hijo del matrimonio en segundas nupcias del Comandante Victor Fernandez y Pentiaga y Dª Eleuteria Silvestre Quesada.

El 30 de Agosto de 1.889, sienta plaza de cadete en la Academia Militar de Toledo. Alumno distinguido tanto de ésta academia como de la de Aplicación de Caballería, de la que salió en Marzo de 1.893 con el grado de 2º teniente. Fue condiscípulo en la academia del también cubano y dos años más joven Dámaso Berenguer Fusté, futuro Alto Comisario y Ministro de la Guerra.
Era un hombre corpulento, de 1,72 metros, una estatura elevada para la época.
El 15 de Junio de 1.895 desembarca en Nuevitas (Cuba) a bordo del Vapor Buenos Aires. Durante dos años seguido estuvo de operaciones, destacando por su valor y forjando la leyenda de su buena estrella.
Participo en la acción de Arango (8-5-96), donde al frente de su escuadrón causo veintiocho muertos al enemigo al arma blanca.
El dos de diciembre, en Sábana de Maíz, una bala le rozo la frente estando a punto de matarle.
Su extraordinario valor y temperamento fue puesto de manifiesto en la acción de Pinar del Río los días 13 y 14 de Diciembre de 1.896, donde después de matarle tres caballos consiguió un cuarto para volver a la pelea.
El 10 de Julio de 1.897 fue ingresado en el hospital de Placeta aquejado de paludismo. El 11 de Enero de 1.898, Silvestre ya capitán, recibió dos balazos en la primera carga que realizo su escuadrón, otros tres balazos y trece machetazos en la segunda, hiriéndole en la cabeza, tronco y extremidades. En total veintidós heridas de guerra condecoraban su cuerpo, amén de una severa incapacidad en el brazo izquierdo, que Silvestre disimulaba hábilmente.
Tras el desastre cubano, desembarco en la Coruña el 29-8-98. En Septiembre de ese mismo año fue ascendido al grado de Comandante por méritos de guerra, en reconocimiento de su hazaña de la Caridad. Este era el temperamento de Fernandez Silvestre.
Contrajo matrimonio con Elvira Duarte y Oteiza el 15-12-1.899. Del matrimonio nacerían los hijos: Elvira y Manuel, que también estaría en Marruecos cuando ocurriera el Desastre de Annual.
Después de un recorrido por diversas guarniciones de la península; Alcalá de Henares, Guadalajara, Madrid y Zaragoza. Silvestre es destinado a Melilla en Enero de 1.904, donde se hace cargo del Batallón de Cazadores de Alcántara, unidad a la que impregna de su impronta y que conseguiría la Laureada Colectiva, por las repetidas cargas al arma blanca, realizadas contra el enemigo los días 22 y 23 de Julio de 1.921 hasta el total exterminio del regimiento.
En Melilla Silvestre, se aplica al aprendizaje de la lengua árabe, consiguiendo el título de interprete en 1.908, con la nota más alta de los 14 alumnos que lo obtienen ese año. Ironías del destino, un profesor de 26 años, Mohamed Abd.el-Krim, calificó con un sobresaliente el exámen del Comandante Silvestre.
En Melilla, fallece su esposa repentinamente, en la tarde del 19-1-1.907. Silvestre se refugia en sus estudios de árabe y en el mando de su unidad.
En 1.911, los ánimos antiespañoles están exacerbado, los Ben Malek, una familia nativa amiga de España son asesinado en Larache. El 13 de Junio los pocos españoles de Larache se parapetan en los muelles temiendo el ataque de las tribus. Del acorazado España, desciende el Tte.Col. Silvestre procedente de Casablanca, se entrevista con el Raisuni (cabecilla local con gran poder e influencia en la zona) y congenian, el Silvestre guerrero de la manigua cubana, deja paso a un Silvestre que se revela como hábil negociador; puertas abiertas a los españoles.
Silvestre acumula fuerzas en Larache en el verano de 1.912 y pacta con El Raisuni, una “racia” sobre Arcila, semiocupada por un destacamento francés que tendía la línea telegráfica con Tánger. Los franceses se espanta el 17 de Agosto de 1.912. París se irrita y Madrid se asusta. Aunque Silvestre es demasiado belicoso para Canaleja, le dejan hacer, tras el asesinato de Canalejas, España firma precipitadamente un tratado leonino con Francia, que reducirá la zona de influencia española a 21.000 Km. cuadrados en la zona más pobre, agreste y levantisca, Francia se reserva 415.000Kms. cuadrados, el tratado quedo rubricado el 30-11-1.912.
Silvestre alcanza el empleo de Coronel en Enero de 1.913, mientras se encuentra en Madrid como valedor de la candidatura del Raisuni a Jalifa.
La puesta en libertad de unos cautivos del Raisuni por parte del Capitán Guedea en nombre de Silvestre, pone a este en aprieto ante el gobierno, al que presenta su dimisión, que no es aceptada. A pesar de éste traspiés y el de Arcila, Silvestre asciende a Brigadier el 19-6-1.913. Aunque David S. Woolman (Abd-el-Krim y la guerra del Rif), sostiene que Silvestre fue relevado en el cargo por el Ministro de la Guerra en telegrama reservado.
Tras la refundición de las tres Comandancias Generales en dos; Melilla y Ceuta en 1.918, Silvestre fue nombrado Cte.General de Ceuta, pocas semanas después Berenguer, tomaba posesión de su cargo de Alto Comisario. La relación entre ambos generales era compleja, compañeros de armas, ambos cubanos, los dos contaban con el favor real. Silvestre que había sido superior de Berenguer ahora le precedía en el escalafón, aunque en un sólo número. Los rumores sobre su rivalidad eran públicos, aunque los dos se apreciaban mutuamente, los dos mantenían criterios opuestos sobre la pacificación de Marruecos y Silvestre de natural impulsivo no doblegaba su tendencia a la insubordinación sobre el terreno.
Silvestre que esperaba el nombramiento de Alto Comisario, sufrió una gran decepción cuando Berenguer fue nombrado para el cargo. Aún así, tras cesar en el cargo de Cte. Gral de Ceuta, Silvestre fue propuesto como Cte. Gral de Melilla por el propio Berenguer, la armonía entre ambos generales era harto difícil.
La suerte de Silvestre en el desastre de 1.921, está envuelta en el enigma, para unos murió en el fragor de la batalla, para otros se suicido, siendo numerosos los testigo que aseguran haber oído un disparo en el interior de su tienda cuando comenzó la desbandada de Annual, incluso hay quien sostiene que Silvestre sobrevivió a los acontecimientos del 21 de Julio de 1.921 y vivió el resto de sus días de forma anónima.
Personalmente, estoy convencido que Silvestre se suicido. Su talante, no le permitía asumir el fracaso ni defraudar la confianza que el Rey y la nación habían depositado en él. Sea como fuese, el día que murió Manuel Silvestre la monarquía alfonsina, comenzó a agonizar.

Los problemas de España para afrontar el hecho colonial

Tras la honda crisis que supone el Desastre de 1898, Marruecos era para un sector de la clase dirigente el bálsamo regenerador de todos los problemas de la nación. Se pensaba que iba a permitir recuperar el orgullo nacional, tocado tras la humillante derrota ante los Estados Unidos, y no quedar así excluída del círculo internacional, ser un nuevo campo de acción para el frustrado y peligroso ejército y sobre todo aunar a la nación en un sentimiento colectivo de patriotismo y religiosidad, más propio de las guerras de religión del medioevo contra el infiel, y todo gracias a una acción militar con costes mínimos.

Se entablaba así todo un proceso de negociaciones y pactos entre las potencias europeas que culminarían el 1912 con la concesión de una pequeña franja al Norte del Imperio Xerifiano (Rif) y otra en el extremo suroriental (Sáhara).

Pero la España de principios de siglo no estaba preparada, ni física ni psíquicamente para afrontar una aventura colonial, por modesta que ésta fuera. No se daban ni las estructuras socioeconómicas ni ideológicas que nos permitiesen hablar de una verdadera política colonial. Para comprender mejor esta situación analicemos el posicionamiento de tres elementos, a mi entender determinantes, ante el tema marroquí, como son el capitalismo español, el ejército y la opinión pública.

El gran capital, el mundo de las finanzas y la gran industria, desencadenante y motor del imperialismo europeo de finales del siglo XIX, estaba en España en fase de consolidación y no se mostraba muy interesado en las hipotéticas y más que dudosas riquezas que ofrecía el Norte de Marruecos. Esto explicaría la ineficacia del inoperante lobby africanista español, incapaz de capitalizar e impulsar, tal y como había hecho su homónimo francés3, la conquista de Marruecos.

Por su parte el ejército español de principios del siglo XX poco tenía que ver con la moderna maquinaria de guerra alemana, británica o francesa. Era el nuestro un ejército con una estructura y una organización desfasada, no apta para la guerra exterior (como lo demuestra la fulgurante derrota ante los Estados Unidos), con una hipertrofia de la proporción de oficiales en relación con la de soldados de tropa (de uno a cuatro), que hipotecaba buena parte de su presupuesto sólo en sueldos, deficientemente equipado y entrenado, corrupto e ineficiente. El ejército español estaba necesitado de una reforma imperiosa que lo modernizara y lo adecuara a los tiempos modernos, pero que nadie se atrevía a realizar4, no sólo por el esfuerzo presupuestario que ello exigía en un momento de austeridad en la política económica, sino por el miedo a cualquier reacción en contra de un ejército muy sensible a cualquier ataque de la clase política o de la opinión5. Pero a pesar de este estado calamitoso (Payne, p. 136) el estamento militar no desapareció de la escena política española, sino que al contrario, acentuó, con el transcurso de los años, su protagonismo en la misma. El aumento de las tensiones socioeconómicas y la creciente movilización del sector obrero lo convirtieron en el garante del orden público interno.

Este era a grandes rasgos el ejército que debía enfrentarse a una guerra colonial, en la que estaban en juego por encima de las supuestas riquezas del Rif, “el recuperar el honor del ejército y la dignidad de la nación” (Bachoud,1988, p. 131), sin contar para ello con el apoyo necesario de un Gobierno, presa de sus propias contradicciones internas, que no contaba con una estrategia clara de conquista y que improvisaba y navegaba a la deriva dentro de los límites impuestos por las dificultades económicas y políticas, mostrándose incapaz de tomar cualquier decisión clara y sobretodo continuada, con lo cual la historia de nuestra intervención en Marruecos es hasta la pacificación final en 1927, un reguero de combates dispersos a un alto coste económico y humano y con unos resultados ínfimos.

Careciendo, además, del consenso unánime de la población, contraria en buena parte a los gastos e inútiles sacrificios de vidas humanas, que nada les reportaba a no ser nuevos impuestos y la sustracción de sus hijos. Las manifestaciones y los tumultos que se desencadenaron como protesta a nuestra intervención en Marruecos pueden ser percibidas como la expresión política de unas masas privadas por el régimen de la restauración de otra vía para manifestar su opinión. Con todo es difícil, como indica Bachoud, separar en esta agitación generalizada que se produce a partir de 1909 lo que sería propio de la guerra marroquí de lo que pertenecería a otras reivindicaciones de índole social, económica, política o religiosa. A mi modo de ver y entender la Guerra marroquí llevaba implícitos una serie de temas ante los que la población se mostraba especialmente sensibilizada: percepción de una guerra cuya única finalidad es defender los intereses económicos de unos cuantos capitalistas, el protagonismo cada día mayor del ejército, la desigualdad en el reclutamiento6, agravado por la inexistencia de un ejército colonial nativo que obligaba a tener sobre el terreno un ejército de reclutas7, etc. Todo ello hacía converger en esta guerra todo el resto de frustraciones y reivindicaciones de la población.

LA DECOLONISATION
1898 : En 1898, l’Espagne perdit ses dernières colonies d’outre-mer (Cuba, Porto-Rico et les Philippines) mais fit du Maroc un protectorat, ce qui devait déclencher de nouvelles frictions. La situation économique et sociale délicate de la nation se traduisit par de sérieuses tensions internes, des insurrections anarchistes dans plusieurs régions, et des luttes dans les rues de Barcelone en 1909 et en 1917.

1909 : La guerre marocaine entre dans une phase désastreuse. Elle contribue à l’élévation de vagues de protestation dans tout le pays et déclenche les événements de la „Semana Tragica” à Barcelone.

De 1914 à 1918 : L’Espagne occupe une position neutre lors de la Première Guerre mondiale.

1921 : Les troupes qui combattent au Maroc subissent le désastre de l’Annuel.

1923 : Le général Primo de Rivera obtint le pouvoir par un coup d’Etat (le 13 septembre 1923) et commanda tout d’abord au moyen de l’armée par l’intermédiaire d’un Directoire militaire.

La dictature de Primo de Rivera résolut certains des nombreux problèmes auxquels le pays était confronté : il mit fin à la guerre en Afrique, développa des gouvernements locaux et présenta un programme de travaux publiques ambitieux. Cependant, la tentative de revenir à un gouvernement constitutionnel en intégrant une Assemblée nationale consultative (1926) se solda par un échec lors du rejet du projet de constitution de la monarchie espagnole (1929).

El Rif de los rifeños

La zona de influencia otorgada el 1904 por el tratado hispanofrancés y sellada el 1912 por el establecimiento del Protectorado, es una estrecha franja sin apenas valor económico (ni estratégico, dicho sea de paso), de unos 20.000 km que se extiende desde el Oceáno Atlántico al oeste, al río Mululuya al este, en la frontera argelina; y desde el Mediterráneo al norte al río Werga al sur. Es un territorio montañoso y abrupto en el centro y sur, con áridas llanuras en el oriente y algunas zonas laborables en la costa atlántica, sin apenas ciudades, más allá de los pequeños núcleos de Larache, Tetuán, y las dos plazas españolas de Ceuta y Melilla; sin comunicación terrestre entre sí, cosa que obligaba a utilizar la vía marítima, y con una población que rondaba los 700.000 individuos agrupados en cabilas (tribus), casi en su totalidad rural y repartida en 4 grupos de la familia bereber a lo largo del territorio. Dos ocupaban por mitad la vertiente atlántica, los Senhaja al este y los Jebala al oeste, y los otros dos la mediterránea, con los Gomara al oeste y los Rifeños propiamente dichos al este, hasta la frontera argelina. De éstos los Jebala y los Rifeños son los grupos mas importantes. Pero mientras los primeros, liderados por Raisuni, buscaron en el pacto la resistencia contra España, intentando así aprovechar sus debilidades y sus errores, los segundos, el Rif de los Rifeños8, tal y como lo define Ayache en contraposición al Rif de los geógrafos (que sería el equivalente a todo el Protectorado Español [Ayache, 1975, p. 345]), se enfrentaron frontalmente a los españoles frenando cualquier intento de penetración en su territorio, tal y como demuestran toda la serie de batallas y encontronazos periódicos que desde 1860 (año de la guerra hispanomarroquí) dejan su rastro en el Rif. Las tentativas españolas de aumentar el hinterland de Melilla y de explotar sus riquezas mineras tropezaron siempre con la resistencia de la cabilas, y una vez establecido el Protectorado (1912), mientras en el extremo occidental los españoles progresaban, ocupando Tetuán y extendiendo su dominio por la costa atlántica, en el este, el rio Kert era la zona de frontera, con un Rif insumiso e independiente


CRONOLOGIA DEL DESASTRE
MES DIA
HECHOS
Enero 15 Llegada de Silvestre a Annual. Morales y Dávila, expresan su oposición a nuevos avances
26 Reproches de Silvestre al Alto Comisisario, por el abandono de los camino y el retraso en la constucción de la via ferrea: Batel-Drius
Febrero 4 Berenguer, Alto Comisario, expone a Eza, Ministro de la Guerra, la mala situación del Ejercito.
16 El Coronel Morales; aconseja a Silvestre la demora de cualquier avance hacia Alhucema hasta el otoño.
El Gral. Picasso, es ascendido a Gral. de División.
Marzo 8 Asesinato de Eduardo Dato.
Allendesalzar, confirma a Eza en la cartera de guerra
10 Silvestre envia su plan de operaciones al Alto Comisiario, éste pone algunas objeciones, pero está conforme en lo esencial. El avance hacia Alhucemas
12 Ocupación de Sidi Dris
Mayo 22 Se descarta por la Junta de Defensa la adquisión al Reino Unido de una importante cantidad de material moderno a bajo precio.
31 Silvestre rechaza los consejos de Morales, sobre la ocupación de Abarran,
Junio 1 Desastre de Abarran, los españoles son aniquilados y se pierde la artilleria. Antesala de lo que se avecina
.
5 Entrevista de Silvestre con El Alto Comisario abordo del Crucero Princesa de Asturia. Berenguer niega a Silvestre los refuerzos que éste le solicta.
25 Berenguer inicia una campaña cotra El Raisuni.
Julio 15 Propuesta de Silvestre a Berenguer de crear una base costera de apollo a Annual. La Escuadra no se moviliza.
18-21 Fracasan los últimos intentos de socorrer Igueriben
19 Primero de una serie de telegramas deseperados pidiendo socorro de Silvestre al Alto _Comisario.
21-22 En sucesivas asambleas, Silvestre y sus oficiales deciden la retiada hacia Ben-Tieb
22 Desastre de Annual, la retirada se convierte en desbandada en Izumar: Muerte de Silvestre y de su Estado Mayor. Caida en cascada de las posiciones españolas.
23 Hazaña de los Cazadores de Alcatara en Igan. Llegada durante la noche de Berenguer a Melilla.
25 Deshonrosa capitulación de Aráujo en Dar Quebdani, 950 españoles son asesinados tras la rendición.
Muerte del Cptan. Amador al frente de su compañia durante una carga a la balloneta.
28 El Gral. Navarro queda cercado en Montearruit. La posición de Intermedia A cae trás la muerte del último hombre.
Agosto 2 Pedro Agudin rinde Nador.
El cadaver de Morales es entregado por Abd el-Krim a la tripulación del cañonero Laya en Sidi Dris.
3 Carrasco rinde Zeluan. Nueva matanza de españoles tras la rendición: 500 muertos
4 Nombramiento del Gral. Picasso, como instructor de la causa abierta por las responsabilidades del Desastre.
6 Se decide el abandono a su suerte de los sitiados en Montearruit
9 Navarro rinde Montearruit. Nueva masacre de españoles tras la rendición, está vez la cifra se acerca a los 3.000
12 Se acuerda la fabricación y empleo de gases axfisiantes contra los insurgentes.
15 Abd el-Krim pide 4 millones de pts. por el rescate de los prisioneros.
24 Real Orden por la que se previene a Picasso que su investigación no debe involucrar al alto mando.
Septiembre 1 Nueva Real Orden previniendo a Picasso para que no investigue al Alto Comisario
17 Reconquista de Nador, pavorosa escena de la matanza de españoles, militares, civiles, mujeres y niños en la casa del matadero
Octubre 10 Reconquista del Gurugu, trás feroz luchas, el monte es tomado por la cara opuesta a Melilla
14 Reconquista de Zeluan. Horror en la llamada : ¨Casa de la Ina”, se contabilizan 500 cadáveres.
24 Las tropas españolas llegan a Montearruit, la confirmación del holocausto deja conmovida y aterrada a la nación.

Fuente: Solyanidjar

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Rif

Comentarios

1. Javier Angel Ramos Hidalgo - diciembre 2, 2009

Para Soly Anidjar. El relato histórico que nos muestra del Rif, además de justo, resulta imparcial. Pero como al notar que sus referencias sobre el Jerife Amezian, resultan escasas, me ofrezco para regalarle un libro escrito por mi, sobre su vida.Solo lo tengo en árabe, porque la edición inglesa y española se agotó. Para ello debe enviarme una direción a la que enviarselo.Javier Ángel Ramos Hidalgo. Profesor de Historia Medieval.

jonkepa - diciembre 2, 2009

Hola Javier. أهلا وسهلا

Desconozco si Soly lee este blog, yo me limité a buscar información sobre el Rif para pfrecérsela a los lectores del blog y a todo el que estuviera interesado. No creo que sea para ella ningún problema el que esté en árabe, tampoco lo sería para mi pero no creo que la mayoría de los lectores lo entendieran, inglés y español e incluso francés serían lenguas más fáciles de entender.
No obstante sino es demasiado largo el texto te invito a que lo cuelgues aquí, aunque sea en árabe.

مع السلامة

Ahmed Dib - febrero 23, 2015

Hola,

Soy Ahmed Dib, Agente literario de Javier Ramos. El por el momento no esta en España, vive en Rusia.
La proxima semana te enviaré en árabe la historia de Cherif Amezian.
Atentamente saludos,
Ahmed Dib.

jonkepa - febrero 24, 2015

Hola Ahmed.

Todo lo que sea ahondar en el conocimiento de esta parte del mundo, tan cercana y a la vez tan desconocida para muchos de nosotros siempre es bien recibido.
Otra cosa son esos intentos de desestabilizar la buena conviivencia que vienen intentado terceras personas con oscuros objetivos.
Si es factible incluir dicha historia lo haré, con los debidos enlaces.
Un saludo y gracias.
Shukran kaziran sadiq.


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