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Las Plazas Menores de soberanía española mayo 19, 2008

Posted by jonkepa in Historia, Vélez.
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Empírico (Carlos)

LAS DENOMINADAS «PLAZAS MENORES»
Con el equívoco nombre de «Presidios», se conocieron, a partir de su sucesiva
incorporación a España, diversas ciudades y fortalezas del Norte de
África. La denominación de «presidio» equivalía a fortaleza tanto en su sentido
etimológico, derivado del latín del Bajo Imperio, como en el uso común
en la lengua española, sin perjuicio de que dentro de las múltiples funciones
de las fortalezas, especialmente el de las fronterizas, estuviese el de servir de
lugar de confinamiento.
A partir de la Conferencia de Algeciras de 1906, estos enclaves españoles
pasaron a denominarse «Plazas», término que, a su vez, y cuando se refería a
puestos de riesgo bélico, había venido implicando una organización militar de
la vida en estos lugares.
En estas fechas también, se comenzaron a distinguir
dos Plazas Mayores: Ceuta y Melilla, calificándose el resto de las posesiones
españolas costeras como «Menores».
Dentro de las Plazas Menores se incluían, por supuesto, el Peñón de Vélez
de la Gomera, la isla de Alhucemas y las islas Chafarinas, así como también
la isla del Perejil (próxima a Ceuta) y la de Limacos o Caracoles, esta última
sobre las actuales costas argelinas, pero por haber sido ambas
abandonadas por España a lo largo de los siglos XVIII y XIX nunca llegaron a
figurar en Tratados ni Acuerdos a pesar de su españolidad.
En concreto, el islote del Perejil es una gran piedra triangular, cubierta de
vegetación, a 300 metros de la costa y situada en pleno Estrecho. Se conservan
en él vestigios de una torre y un aljibe hispano-portugués, contemporáneos
de la unión de las dos Coronas. Hoy pertenece a la soberanía marroquí,
a pesar de unos tímidos intentos de reivindicación española e incluso de pretensiones
más enérgicas por parte de Inglaterra ~.
La isla de Alborán, citada en alguna ocasión entre las Plazas Menores, cabe
estimar, sin embargo, que es, en realidad un islote, español claro está, pero
en el ámbito geográfico estrictamente europeo, por lo que debe excluirse
hoy de las posesiones españolas en África.
Estas Plazas Menores fueron en su día, y antes de su incorporación a la
Corona de España, centros importantes o capitales del territorio de pequeños
reinos tribales o señoríos, taifas, en definitiva, en las que estuvo tradicionalmente
dividido Marruecos hasta tiempos recientes: focos comerciales en ocasiones,
pero más frecuentemente corsarios, siempre conflictivos, estas taifas,
protegidas por el gran Sultán de Turquía, preocuparon por igual a los monarcas
españoles y a los sultanes marroquíes ~.
Hoy en día es frecuente, en las escasas reseñas que se hacen de nuestras
Plazas Menores, presentarlas a la opinión pública como un vestigio de sueños
imperiales perdidos, sin ninguna importancia política ni económica. Sin embargo,
y como señala TRONCOSO DE CASTRO~.. ~<nada más lejos de la realidad:
las Plazas Menores constituyen posesiones militares de indudable importancia
para la defensa de Ceuta y Melilla, para la seguridad de la libre navegación
por el Estrecho y una indiscutible garantía y pantalla protectora para el
Sur de España» ~, añadiendo este autor que el abandono de las Plazas Menores,
desencadenaría fatalmente la pérdida de las Mayores.
Ciertamente, estos enclaves son de una importancia básica si se los considera
en función de su carácter protector de Melilla ~. Desde la perspectiva
opuesta, su supervivencia hubiera sido imposible sin la española Melilla. «De
ella han dependido en muchos sentidos, y a ella recurrieron y recurren, cuando
su aislamiento perpetuo arrojaba tintes cercanos al dramatismo» ‘.
Respecto a la españolidad y a la soberanía española sobre estos territorios,
argumentar sobre ella es un ejercicio tan sencillo como superfluo. Las antiguas
y actuales leyes españolas, los Tratados internacionales, los Acuerdos con Marruecos
y el propio peso de los hechos y de la historia han declarado de modo solemne, o como valor entendido, el carácter de territorio español de las Plazas
Menores ‘~. Es más, cualquier repetición de pruebas y argumentos sobre este
terna podría ser considerado como muestra de inseguridad inoportuna.
Es, sin embargo, una cuestión diferente el reconocer las peculiaridades
políticas, sociales y administrativas de las Plazas Menores, que rompen los esquemas
orgánicos propios del resto del territorio español. No mencionadas
expresamente en la Constitución, y tampoco (lo cual es más sorprendente), en
tos Estatutos de Melilla ni Ceuta con un desinterés y olvido social lamentable
las funciones y servicios públicos que el Estado y las Administraciones públicas
ejercen sobre todos los puntos de España no se ejercitan sobre estos enclaves
carentes de una población fija.
De ahí, probablemente la razón por la cual, al carecer de fisuras el concepto
de soberanía nacional, haya sido el Ministerio de Defensa el que tiene asumido
de un modo tan eficaz como pacífico la ordenación de estos pequeños territorios,
a través de técnicas administrativas, en cuya base están los conceptos
jurídico-públicos de tutela orgánica y dominio militar, y que se han resuelto en
la ejecución de servicios públicos tan esenciales como la sanidad pública, la
conservación del patrimonio histórico, la protección del medio ambiente, etc.
Esta responsabilidad asumida por las Fuerzas Armadas españolas no supone,
sin embargo, exclusividad o limitación de ningún tipo frente a la sociedad
o las Administraciones civiles españolas, que pueden, y así ha sucedido,
concertar con el Ministerio de Defensa cualquier actividad o servicio de interés
público. En ese sentido, los condicionamientos formales existentes para
visitar las Plazas o ejercitar actividades privadas en las mismas9 tienen un carácter
de protección al visitante ante las dificultades de acceso o de cortesía
hacia el país fronterizo, sin que signifiquen prohibición alguna.
Determinar después de estas consideraciones la naturaleza de la ordenación
jurídica de las Plazas Menores es, en cualquier caso, una cuestión interesante
que todavía no ha sido planteada con rigor ~>. Es posible, sin embargo,
esbozar como «idea-fuerza» a este respecto que las Plazas Menores son
«fronteras» del territorio de España, con todo el peso y significado jurídico
del término en el Derecho internacional y en el interno.
El carácter fronterizo lo tuvieron siempre, y desde el mismo momento de
su integración en España, como consecuencia de los ideales de la Monarquía
Hispánica respecto a África del Norte, que tenían como referencia la defensa
y contención de cualquier tipo de agresiones contra el territorio peninsular, sin
perjuicio de otro conjunto de razones que fueron sumándose o variando con
el transcurso del tiempo.
Se trataba, de hecho, a partir de comienzos de la Edad Moderna de una
«Nueva Frontera», utilizando una expresión reciente que se inició en Melilla
y se prolongó a ambos flancos de esta fortaleza con una cadena de enclaves
que llegaron desde el Atlántico hasta las costas de la Tunicia
Por todo ello, la historia de las Plazas Menores es fiel reflejo de los momentos
de grandeza y de decadencia de la Historia de España y de sus ejércitos.
En lo que respecta a su conexión vital y material con e! resto de España.
mientras se mantuvieran en las Plazas Menores unos mínimos factores residuales
de población y actividad civil, dos cargueros de la Compañía Trasmediterránea
(el «León y Castillo» y el «Antonio Lázaro») enlazaban diariamente
las Plazas Menores con Ceuta y Melilla, situación que se mantuvo
todavía varios años después de haber desaparecido la representación civil.
Desde 1985, después de la aprobación del Plan META, la conexión se hace por
helicópteros de las FAMET y las Plazas se encuentran guarnecidas por destacamentos
del Grupo de Regulares de Melilla nº 52 que son relevados periódicamente.
En cuanto a este estudio de las Plazas Menores españolas en el Norte de
África, se ha seguido en el mismo como metodología de base el criterio del
tiempo histórico que cada una de las Plazas lleva incorporada a España, que
coincide con el de su mayor o menor proximidad a Melilla. Esta incorporación
adquiere hoy en día particular relieve a la vista de la creciente fuerza del
integrismo islámico en la región y de la fuerte movilidad política magrebí y
africana, con sus consecuentes incertidumbres.

EL PEÑÓN DE VÉLEZ DE LA GOMERA

El pequeño reino de Hades en la Gomera estuvo antiguamente poblado de bosques de cedros y arahales que cubrían sus montes. La desertización y la degradación del entorno supuso en gran medida su decadencia histórica. Sin embargo, a comienzos de la Edad Moderna, el entonces islote fortificado de Bades protegía el complejo defensivo terrestre de la ciudad del mismo nombre, que había pasado a ser prácticamente inexpugnable dentro del resto de los enclaves corsarios que existían en esta parte costera del Moghreb, contando,
por otra parte, con sus propios atarazanas.
Los turcos, interesados por la importancia corsaria de este señorío, lo reforzaron en el siglo XVI, cuando su confrontación con España era más grave, con cuatro fortalezas que protegían la rada y el islote. Sus ruinas todavía relativamente bien conservadas siguen siendo conocidas por «Cuatro torres de Alcalá», nombre dado por los españoles, y se creó así el triángulo defensivo más poderoso dentro de los enclaves turcos de África del Norte.
El islote de Hades (o Vélez, en Lengua española) era —y es, aunque ahora unido a tierra firme— una imponente roca de 260 metros de largo, con una anchura entre 15 y 100 metros, teniendo 90 metros en su punto más alto, está situado a 138 kilómetros al Oeste de Melilla. Los primeros estudios descriptivos sobre el mismo se realizaron a mediados del siglo XIX. constatándose que la población musulmana de tierra firme convivía pacíficamente con la guarnición española; lo más destacable, sin embargo, es que se consideraba de soberanía española no solamente el islote de Vélez, sino el territorio continental, que comprendía la villa de Bades y los montes y fortalezas —ya en ruinas— que dominaban la Plaza.

Este conjunto militar fortificado de soberanía española aparece en los estudios del primer tercio de este siglo con datos erróneos y vagos. En ello influyó sin duda el propio cambio geofísico del enclave, que de islote pasó a convertirse en Peñón unido por un istmo al continente. Los aluviones y aportes del «ouad» Bades, y un fuerte corrimiento de tierras causado por movimientos sísmicos, produjo este cambio de naturaleza, fragmentándose además el Peñón, siendo obligado unir ambas partes con un puente provisional.

Las descripciones del Peñón en esta etapa son sesgadas y negativas, y se indica que sus construcciones civiles estaban derruidas y prácticamente abandonadas.
El momento más bajo de su carácter de fortaleza española se puede situar en 1950. en que se le describe como desmantelado y guarnecido solamente de modo simbólico por un destacamento de la «Compañía del Mar».
Como último detalle, de carácter anecdótico, basta decir que durante este período, el Peñón de Vélez fue utilizado para filmar la versión española de «El Conde de Montecristo».

Esquema histórico del Peñón de Vélez y de su primera conquista por España

Prescindiendo de muy posibles antecedentes remotos como enclave y puerto de refugio desde la época fenicio-púnica, el Peñón de Vélez de la Gomera empieza a vincularse a la historia de España y de sus ejércitos a comienzos del siglo XVI. Su incorporación a España hay que entenderla, como señala GALINDO Y VERA conforme a tres factores básicos: la fidelidad al mandato de la Reina Isabel, por parte del Rey Femando y de Cisneros; la tensa dinámica entre españoles y portugueses surgida de los Tratados de Tordesillas de 1494 y 1495 y, finalmente, los ataques continuos de los berberiscos al territorio peninsular hispánico desde sus fortalezas y guaridas en las costas africanas.
Con este esquema, y coincidiendo con otro conjunto de circunstancias, once años después de la conquista de Melilla una flota española al mando de Pedro de Navarro persiguiendo a varias embarcaciones corsarias que pretendían refugiarse en el islote, las destruye, y enardecidos los hombres desembarcan y conquistan el Peñón el 23 de julio de 1508. Pero este gran militar e ingeniero no concluyó con ello su hazaña, sino que, necesitado de agua, conminó a la ciudadela terrestre de Bades a que se entregara. Ante la negativa berberisca, ocupó también los enclaves terrestres que completaban el islote, teniendo los contingentes africanos que refugiarse en los barrancos próximos, desde donde seguirían, sin embargo, hostigando las nuevas fortalezas españolas.
La conquista de Vélez produjo, como era de suponer, gran regocijo entre los cristianos y gran alarma entre los musulmanes, pero quién más lamentó su incorporación a España fue, por razones políticas, el Rey de Portugal, lo que en los dos años siguientes daría lugar a fuertes tensiones diplomáticas entre ambos reinos.
El 20 de diciembre de 1522, mandando la guarnición Juan de Villalobos, que mantenía escaramuzas constantes con las kabilas del interior, vio aproximarse una flota procedente de Andalucía y suponiendo que eran refuerzos españoles, les abrió las puertas del islote que seguía siendo la fortaleza principal.
Se trataba de naves enviadas por el Rey de Fez que pasaron la guarnición a cuchillo una vez consumado el engaño.
Dueños del doble enclave (el insular y el terrestre) los fezíes, éste vuelve a convertirse en «nido inexpugnable del Señor de Bades, figura que pasa a ser de relevante predicamento entre los numerosos corsarios que poblaban estas costas». De ahí que, durante los treinta y dos años que permanecieron de nuevo bajo dominio musulmán, fueran continuos los intentos de reconquista de Vélez; tanto militares, como políticos y diplomáticos. El conjunto de fortalezas, por otra parte, pasaron a estar a partir de 1526 bajo la protección del Sultán Turco.
Andrea Doria y el Marqués de Mondéjar siguiendo órdenes del Emperador y D. Sancho de Leiva, de acuerdo con las de Felipe II, intentaron tenazmente recuperarlas, lo que prueba la importancia que en España se concedía a este territorio. Lo cierto es que, conjuntamente con estas empresas bélicas, el propio señor de Vélez, desanimado por la hostilidad tanto de los fezíes como de los turcos, ofrece aliarse con España a través de D. Alvaro de Bazán, «diciéndole que quería ser vasallo del Emperador Don Carlos y entregarle el Peñón.., y le rogaba mucho que viniera con sus galeras, porque se quería pasar a España».Tras muchas vicisitudes el Rey o Señor de Vélez se refugió en Melilla en 1549, dando lugar a un conjunto de problemas políticos y diplomáticos, minuciosamente descritos por los historiadores 23, que concluyen
por la ocupación directa por los turcos del enclave de Vélez en 1554, quienes refuerzan el conjunto defensivo cerrándolo con la poderosa fortaleza terrestre denominada «Cuatro torres de Alcalá», ya mencionada.

Conquista definitiva de Vélez de la Gomera y de sus tierrascircundantes

Ante otro Centenario a celebrar por España: el de la muerte de Felipe II en 1598, y como modesto homenaje dentro del mismo, se hace necesario recordar la importancia que tuvo la conquista del Peñón de Vélez de la Gomera para la «Pax Mediterranea». Los continuados intentos de reconquistar Vélez son «prueba irrefutable, de la importancia clave que los monarcas españoles habían concedido a este enclave» En todo caso, esta línea decisoria férreamente iniciada por el Rey Católico tuvo una consecuencia histórica de la mayor transcendencia, y fue que los proyectos de Cisneros y de los Pontífices españoles idealizados respecto a la conquista de Tierra Santa se desviaron hacia el Norte de África.
A mediados del siglo XVI, las naves turcas y argelinas seguían asolando las costas mediterráneas de la Península Ibérica, hasta el punto de que en las cortes que Felipe II celebró en Monzón en 1563, le expusieron los Procuradores la gravedad de la situación, por cuanto España había sido derrotada en las Gelbes, y Orán y Mazalquivir estaban amenazadas. Sobre todo, el saqueo del Puerto de Valencia hacia temer el apoyo islámico a una sublevación de los moriscos españoles.
Felipe II, en tratos secretos con los reyezuelos del Norte de África, y como siempre bien informado, aunque cauteloso, ante las posibilidades de la reconquista de Vélez proyectó un primer ataque tentativo contra el enclave en julio de 1564, encomendando el mismo a D. Sancho de Leiva, General de las galeras de Nápoles. Excediendo hasta cierto punto las instrucciones recibidas, D. Sancho de Leiva intentó heroicamente la conquista del complejo defensivo.
Falló el ataque y la flota española volvió a Málaga con numerosas bajas. Sin embargo, el esfuerzo había servido para comprender que no era
posible un ataque directo a la gran roca, sino que era necesaria, en buena estrategia, la ocupación previa de la tierra firme que protegía al entonces islote fortificado.
Este fracaso hirió el orgullo español. Felipe II, siempre dentro de sus esquemas diplomáticos y minuciosos, recabó más informes del Gobernador de Melilla Pedro de Henegas, a la vista de los cuales armó otra flota, mucho más poderosa, cuyo mando encomendó a D. García de Toledo, Virrey de Cataluña, en la que participaban «… voluntarios de las familias más esclarecidas, según costumbre en guerra contra infieles».
La conquista de Vélez de la Gomera vino a ser así la última Cruzada del Occidente Cristiano. A la flota española se unieron combatientes portugueses, alemanes, flamencos, tropas pontificias y de la Toscana, así como un grupo selecto de Caballeros de la Orden de Malta.
La expedición desembarcó en la ancha ensenada que rodeaba al islote fortificado, ocupando las Torres de Alcalá y las defensas terrestres de Bades, bloqueando así totalmente el Peñón.
El alcaide turco de éste, Cora Mustafá, seguro de su carácter inexpugnable, había salido del peñón con sus naves para realizar el corso en el Levante español, dejando al frente de la guarnición al renegado Ferret. Intimado éste a la rendición, respondió que, «siendo la plaza posesión del Gran Señor le cumplía mantenérsela fiel hasta el último momento de su vida». Lo cierto es que la defensa fue encarnizada, dándose numerosos casos de heroísmo en ambos bandos. Batida de modo continuo la fortaleza desde la inmediata tierra firme por la artillería española, la rendición de los trece supervivientes de la guarnición tuvo lugar el 5 de septiembre de 1564. En su conquista habían participado
los más gloriosos mandos castrenses de Felipe II: García de Toledo, Sancho de Leiva, Luis Osorio, Diego Pérez de Arnalte, Alvaro de Bazan… todos ellos pasarían a las páginas más legendarias de la historia militar y naval de España.
La conquista definitiva de Vélez de la Gomera, se celebró no sólo en España sino en todo el mundo cristiano, por cuanto vino a significar el debilitamiento definitivo de la piratería turca en el Mediterráneo, y en particular, en su vital entrada. La primera consecuencia histórica de ello fue que los corsarios norteafricanos cambiaron este escenario por el de las costas atlánticas, con mucha menos virulencia; pero además, inquietó de tal manera a los musulmanes, que éstos recurrieron al Sultán Turco, Soleimán, el cual como represalia sitió Malta, para dar una doble respuesta a la Monarquía Hispánica y a la Orden Soberana. El fracaso de este ataque, debido a la ayuda prestada a la gloriosa defensa de los Caballeros por parte de Felipe 1132, daría a éste el protagonismo en las luchas posteriores ante los turcos, que culminaría el 17 de octubre de 1571, «en la ocasión más alta que vieron los siglos».

Referencia a la Isla de Limacos o Caracoles

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Comentarios

1. fujiyama - junio 24, 2008

“la de Limacos o Caracoles, esta última
sobre las actuales costas argelinas, pero por haber sido ambas
abandonadas por España a lo largo de los siglos XVIII y XIX nunca llegaron a figurar en Tratados ni Acuerdos a pesar de su españolidad.”

Me gustaría saber dónde se encuentra exactamente esta isla. Gracias.

Saludos.

2. jonkepa - junio 24, 2008

Hola Fujiyama, ¿ el nick es por Sierra Nevada?., bromas aparte esa isla esta la norte de las costas de ARGELIA.
En la foto que he colgado en el escrito aparece que está en latitud norte 35º20’04” y longitud este 004º43’32”.
Eso es lo que dice el escrito de referencia aunque he comprobado mediante el google Earth dicha situación y me da dentro del territorio argelino, no dispongo de una carta náutica de la zona para comprobarlo.
Seguiré buscando y si encuentro una referencia más exacta de su situación te la colgaré.
Un saludo.

3. jonkepa - junio 24, 2008
4. manu - julio 26, 2010

Hola
Me gustaria saber la situación actual de perejil.
Parece ser que nuestro actual gobierno esta dando este tipo de territorios a marruecos y lo hace medio a escondidas…
Por otro lado que pasa con el sahara español? la ONU dice que es aún español… pero no tomamos medidas….

jonkepa - julio 26, 2010

El islote de Perejil, Laila para Marruecos, es y va a seguir siendo una posesión española en el norte de Marruecos. Eso no quiere deccir que la situación no vaya a cambiar en un futuro más o menos próximo o lejano.La información que al parecer ha dado Google diciendo que era de Marruecos es errónea.
Teniendo en cuenta que Google es una empresa norteamericana y que los conocimientos de geografía de estos son prácticamente nulos, no nos deben extrañar errores de este tipo.
Por otro lado el Sahara español dejó de ser español por negligencia española hace tiempo. Se lo disputaron Marruecos y Mauritania siendo Marruecos quien se quedó con el mismo. La RASD (República Árabe Saharahui Democrática) sigue reclamando su derecho a la independencia total. La cuestión sigue en un impass de dificil solución.
Saludos.

5. antonio garcia sanchez ´{de murcia} - enero 8, 2011

hola.Me emociono cuando veo las fotos del peñon pues yo estuve alli en el año 1981, desde el 15 de junio hasta el 9 de octubre.Fue una experiencia maravillosa y siempre he deseado volver.Me alegra saber que hay gente que opina como yo.

jonkepa - enero 8, 2011

Creo que la mayoría de la gente que sirvió ahí opina como tú Antonio.

6. Transmisionero - marzo 7, 2011

Yo también serví en el Peñón de Velez durante un mes y me quedó un gran recuerdo tanto del lugar (que no conocía hasta que me ofrecieron el prestar un servicio allí) como de la guarnición a la que apoyé (Regulares). Hoy he visto las fotografías y me han vuelto aquellos momentos a la mente, esperemos que estas pequeñas plazas de nuestra querida ESPAÑA no caigan en el olvido como se ha hecho con otras cosas.

jonkepa - marzo 8, 2011

Era lo que se pretendía hacer desde este blog.

Saludos.

7. Rafael Sur - octubre 25, 2011

En esta bitácora tenéis información sobre la Isla de Limacos y las plazas españolas en la costa norteafricana: http://africahispana.blogspot.com/
Un saludo

jonkepa - octubre 25, 2011

Se agradece el enlace Rafael.
Saludos.

8. GRUMETE SMITCH - julio 30, 2013

limacos o caracoles se estudia en la escuela de grumetes “àlvaro cunqueiro” que hay en el pueblo sevilllano sierrra norte del PEDRODOSO. allì se fala de linacos como plaza menos de españa,sin guarniciòn y que en su dìa pertenecio al ORANESADO ESPAÑOL,FORMADO POR ORAN,EL PUERTO MAZALQUIVIR Y LA ISLA-AL AVBANDONAR ESPAÑA ORÀN Y EL PUERTO,DE LA ISLA NO SE DIJO NADA.ALGO PARECIDO A LO QUE PASO CON EL PROTECRTORADO,ESPAÑA SE FUE DE MARRUECOS Y LOS PEÑONES Y CEUTA SE QUEDARON,INCLUIDO PEREJIL.

9. gabrielon - octubre 30, 2013

Amigo jonkepa, jamas había leído tantas tonterías escritas juntas. La estupidez resulta interesante.

jonkepa - octubre 31, 2013

Sr. León, para tonterías es Ud. un artista y entre los estúpidos debe ser Ud. el rey.
Se ha equivocado de lugar, no es el primer indocumentado e iletrado que entra en el lugar equivocado con formas inapropiadas.
No se moleste en volver.

10. gabrielon - noviembre 4, 2013

Es una vergüenza manipular la historia de un país para engañar a los españoles y seguir teniendo colonias en el siglo 21.

jonkepa - noviembre 6, 2013

Parece que el que no tiene ni puta idea eres tú, además de no haber entendido la filosofía de este blog que no ha nacido para discusiones bizantinas más propias de algunos foros o tabernas de barrio.
No te molestes en seguir colgando chorradas, no las publicaré.
Que tengas felices sueños.


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