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“Desembarco en el Peñón de Vélez” (1 de Septiembre de 1564) abril 27, 2008

Posted by jonkepa in Historia, Vélez.
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Fuente: Efemérides españolas

En 1495, el Papa Alejandro VI promulgaba su bula “Ineffabilis” otorgando a Isabel y Fernando, Sus Majestades Católicas de España, vía libre a la conquista de la zona norte del continente africano. Enmarcado en un paraje abrupto a la desembocadura del río Bades, a unos 80 kilómetros de Alhucemas y 126 de Melilla, Vélez de la Gomera es un gran peñasco de 19.000 metros cuadrados con laderas muy escarpadas y unido al islote de San Antonio por una pasarela de madera, que desde el terremoto que asoló el norte de Marruecos en 1930 se comunica con el continente por un estrecho istmo de arena. Este Peñón fue ocupado en septiembre de 1508 por el Capitán don Pedro Navarro, realizándose las primeras construcciones defensivas e instalando en él guarnición y artillería. La acción molestó en sobremanera a Manuel I de Portugal, cuyos embajadores formularon enérgicas protestas ante el monarca español. El Rey Fernando justificó la conquista argumentando que los de Vélez tenían por costumbre efectuar sangrientas razzias en la costa granadina, expoliando los pueblos y atormentando a sus pobladores. Tras largas negociaciones, se acordó entre ambos reinos el reparto de influencias en las costas africanas, zanjándose por el momento la polémica con la firma del Tratado de Cintra. El 20 de diciembre de 1522, el Gobernador del Peñón, Juan de Villalobos, es presa de una estratagema urdida por los argelinos, los cuales se apoderan del castillo y matan a los soldados. La roca permanece bajo el dominio del sultanato de Fez hasta mediados del siglo XVI en que, temeroso de ser atacado, el Sultán Salah Arraez traspasó su custodia a los turcos. La presencia de sus odiados enemigos otomanos a tan escasa distancia de las costas españolas, movió al Emperador Felipe II a ordenar su reconquista. El primer intento no dio los resultados deseados. Una flota mandada por don Sancho de Leiva logró desembarcar de madrugada sus tropas en el islote, pero fueron descubiertos y ante la tenaz resistencia ofrecida por los defensores, decidió regresar a Málaga. Este fracaso no descabalgó de su empeño a Felipe II pues estaba convencido que el peligro que entrañaba para el comercio marítimo aquel nido de corsarios hacia obligatoria su conquista. Al efecto, reunió una gran flota a cuyo frente puso a don García de Toledo, Marqués de Villafranca. El 29 de agosto de 1564, zarparon del puerto malagueño 93 galeras y 60 naves de transporte de una coalición formada por España, Saboya, Portugal y Malta: en total, 13.000 hombres. El día 1 de septiembre se realizó el desembarco sin mayores dificultades y, tras algunas escaramuzas, las tropas cristianas pusieron cerco al castillo. Los días 4 y 5 de septiembre se sometió la fortaleza al fuego de la artillería terrestre y naval, causando tan gran destrozo en los paramentos que los turcos la abandonaron, dándose a la fuga. A la mañana siguiente, los católicos entraban en la plaza y colocaban nuevamente la enseña española en el torreón del castillo, lugar donde ha permanecido ondeando hasta nuestros días.

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