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Conquista y toma del Peñón de Vélez de la Gomera. abril 27, 2008

Posted by jonkepa in Historia, Vélez.
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Fuente: Archivo de la Frontera

Muerte de don Juan de Mendoça,
general de las galeras de España.
Don Joan de Mendoça
havía pocos días que era llegado de Ytalia
con treynta y dos galeras,
las diez y seis suyas y las demás de Nápoles.
Y estando en la playa de Málaga
con las veynte y ocho,
haviendo cargado en ellas
muchos dineros y municiones de guerra
y otras cosas para llevar a Orán,
domingo diez y ocho de octubre de 1562,
començó a ventar Levante mansamente,
de que aquella playa de Málaga es muy desabrida.

Y assí por esto,
como por ver los ciclos aborrascados y estar ya despachado,
acordó de yrse a la Herradura,
que es una ancona que la mar haze catorze leguas de allí,
más al levante, en la costa del reyno de Granada,
de forma de herradura, que es abrigo,
aunque no le fue para don Joan.
Y ansí, aunque contra viento,
se partió de la playa de Málaga
a dos horas de la noche
y fue proejando toda aquella noche.
Y a las diez horas,
lunes diez y nueve de octubre,
dio fondo en la Herradura,
y dentro de media hora que le huvo dado,
rodó el viento al medio jorno lebeche,
en tanta manera
que no dio lugar a poder bogar para salirse a la mar,
sino que fue la mar y viento tan fuerte
que començaron a dar en tierra muchas galeras,
y las primeras que dieron
fueron las que más junto a tierra se hallaron,
que garrando con los ferros davan en tierra
haziéndose pedaços;
y otras de su voluntad,
visto que no podía hazer otra cosa,
cortando las guminas encallavan en tierra
por guarescer las vidas,
aunque muchas se perdieron allí
siendo sorbidos de la mar y otros,
que viniendo nadando a tierra,
los despedaçavan
los pedaços de las galeras y los remos
que la furia del mar traya a un cabo y a otro.
De .28. galeras que eran,
se perdieron las .24. y más la Capitana de don Joan,
que era la mejor galera
que hasta entoces anduvo en la mar
de veynte y ocho bancos,
que él havía cinco meses
que la havía echado al agua.
La qual se tuvo fuerte sobre los ferros,
y queriendo yr a dar en tierra
por consejo de los que estavan dentro,
dio una gumina con su ferro
por la escala de la banda derecha.
Y cortando la gumina del ferro siniestro,
laboraron los dos ferros de la derecha
y vino una mar y otra,
donde con el gran número de gente
que tenía y con laborar las guminas
y las grandíssimas mares que al instante acudieron,
tumbó la galera a la banda derecha,
anegándose desta manera.
Don Joan estava en la popa con una marlota roxa,
ceñida una tovalla y un çaraguel largo de raso pardo.
El qual, como tumbó la galera,
cayó junto a la vara del estandarte
y se ahogó el que era entonces tan poderoso en la mar,
salvándose muchos de los forçados
que estavan aherrojados con cadenas.
Fue Dios servido que se ahogasse él
y muchos cavalleros muy illustres
y muy principales que en su galera venían,
que no se salvaron della sino treze remeros
y nueve hombres de cabo;
y perderse hían en todas
veynte y cinco galeras,
más de dos mil y quinientas personas
y las más principales de la armada.
Gracias a Nuestro Señor por todo.

Huyda de dos galeotas de Argel.
Y viniendo su viage,
llegando en el paraje del río de Altea,
sábado doze de agosto,
les dieron nueva a don Álvaro y a don Sancho
cómo en la ysla de Villadorme,
que es cinco leguas antes de Alicante
y tres de allí,
estavan dos galeotas de Argel,
una de diez y ocho bancos
y otra de diez y seys,
haziendo rescate de una nao
que allí havían tomado.
Arrancaron ambas capitanas
sin aguardarse la una a la otra,
y aun sin yr muy ciertos,
que esta nueva lo era.
Siguiéronles las demás galeras
y en muy breve espacio llegaron las dos capitanas
adonde las galeotas estavan desarboladas
y las popas en tierra
y harto descuydadas
de lo que venía sobre ellas,
porque el día antes havían visto passar
a don García con cincuenta y ocho galeras.
E yendo la capitana de don Álvaro
y la galera sancta Bárbara de Nápoles
a envestir a la galeota mayor,
estando ya tan cerca della
que havían acudido al espolón dellas
cavalleros y soldados particulares
para saltar en la galeota,
la galera sancta Bárbara súpitamente levó remos
y se estuvo queda sin bogar avante.
A este tiempo llegó don Sancho de Leyva
con su capitana,
que se havía hecho un poco más a la mar
por coger el viento a la galeota,
e yéndola a envestir ambas capitanas,
la de don Álvaro y la suya,
se embaraçaron ambas galeras,
la una con la otra, de suerte
que la galeota tuvo lugar
de salírseles por debaxo de los espolones,
començando a bogar con grandíssimo ánimo
y a salirse peleando los turcos valentíssimamente
tirando a las proas de las dos capitanas,
adonde havían acudido
los principales cavalleros y soldados dellas
con espadas y rodelas para saltar en la galeota,
la qual se dio tan buena maña que se salió,
como digo,
de debaxo de los espolones de ambas capitanas,
dexando heridos de la capitana de don Álvaro
a doze soldados y muerto uno.
Y don Joan de Villaroel,
que havía acudido primero
a la proa de la capitana de don Álvaro
donde él venía,
fue tan dichoso como valiente
en no le acertar ninguna bala ni flecha
de las muchas que los turcos tiravan,
que a don Joan de Baçán,
hermano de don Álvaro,
que fue también de los primeros que acudieron a la proa,
le acertó un arcabuzaço en una rodela azerada
que no le valió menos que la vida,
y de la capitana de don Sancho hirió a tres,
y de la sancta Bárbara de Nápoles
dexó heridos a seys o siete,
y de sanct Phelipe de Nápoles
mató a un soldado muy particular.
La otra galeota menor,
viendo embaraçadas las dos capitanas,
se salió sin que galera ninguna se lo estorvasse.
El capitán de sancta Bárbara,
a quien se cargava toda la culpa
de haverse escapado las dos galeotas
por haver levado remos su galera,
dava algunas desculpas que no le eran muy aceptas.
Porque cierto, si envistiera a la galeota como pudo,
ni se fuera la una ni la otra,
las quales, haviendo salido desta refriega tan dichosamente,
se metieron la proa al viento
haziendo bogar a los pobres christianos
que venían al remo tan valientemente
como ellos havían peleado.
Todas las galeras les fueron dando caça,
y viendo que era cansar la chusma y no hazer nada,
se bolvieron a dar fondo aquella noche en la ysla,
harto corridos todos de ver que assí
se havía ydo de las manos una tan buena presa.
Porque de un turco que havían echado en tierra,
se supo el domingo siguiente en Alicante
cómo estas dos galeotas imbiava
el Rey de Argel armadas muy aposta
para que entendiessen
lo que por acá passava
y que traya cada una ochenta turcos geniçaros,
escogidos de la guardia del rey,
y entre ellos muchos capitanes,
que ellos llaman arraezes,
de las galeotas de Argel.
Y bien se paresció,
que una hazaña tan grande,
como fue escaparse dos galeotas de .21. galeras reales,
que el bulto dellas bastava para hazerlas rendir,
no la podían hazer sino hombres muy valerosos.
Al remo dixo que trayan obra de ciento y quarenta cristianos
escogidos en todos los cautivos de Argel.
A quien le vino bien de la topada destas galeotas
fue al maestre de la nao,
que estando preso en la galeota mayor,
viendo nuestras galeras,
se echó a la mar y nadando vino a tierra,
aunque con una cuchillada en la cabeça
que le acertó un turco quando se echava al agua.
Pero él huvo libertad, y su nao y mercadería que ya tenía perdida.

Partida del marqués con toda el armada.
El marqués partió un día del mes de setiembre
del año de mil y quinientos y veynte y cinco
con tres galeras reales
y doze galeotas de Málaga
y quatro caravelas de Portugal.
Y en todos estos navíos llevava
los quatrocientos ballesteros
y mucha gente principal
de Granada y Málaga y de toda la costa,
que serían en todos hasta dos mil hombres.
Y otro día después que partió de Málaga
fueron a cabo de Vicentor que, como digo,
es quatro leguas de Vélez de la Gomera más al levante.
Y allí estuvo todo aquel día en xolito,
y fue descubierto de toda la gente de Vélez
hasta las yslas de Buzema,
adonde el rey estava,
y le dieron la nueva y vino luego a Vélez
y tuvo tiempo antes que nuestra armada llegasse
de meter gente y municiones en el Peñón,
que estava harto desproveydo de todo.
El marqués con la armada,
haviendo estado en xolito aquel día,
otro día antes que amaneciesse
arribó al Peñón y echó la gente en la falda d’él,
que dixe que es a manera de muelle,
porque no hay otro lugar donde se pudiera echar.
Y por capitán de toda ella a don Bernardino de Mendoça,
su hermano,
y queriéndole tomar a escala vista,
como lo hiziera si no huviera sido descubierto el armada,
los del Peñón, desque vieron toda la gente en la falda d’él,
començaron a disparar su artillería a los navíos
en tanta manera que los hizieron apartar a largo,
porque a no lo hazer assí,
los echaron a fondo.
Y la gente, viéndose allí y apartar los navíos
y el poco remedio que tenían de subir arriba,
por ser la subida tan diffícil y defenderla los de arriba,
se echavan algunos dellos a nado,
y desta manera se salvavan algunos,
aunque más eran los que se ahogavan
antes de llegar al armada y otros morían de los tiros del Peñón.
El marqués quería que toda el armada,
bolviesse a recoger la gente o morir,
ymitando al conde de Niebla sobre Gibraltar,
que quiso más ahogarse con los suyos
que quedar con la vida a llorar sus desastradas muertes.
Portundo se lo resistió como general del armada,
diziendo que a menos costa
se rescatarían los que allí quedavan
que no bolver a perder toda el armada
y las vidas de los que havían quedado en ella
y no hazer nada.
Y cierto, Portundo dezía verdad,
porque ningún navío se acercara al Peñón
que no le echaran al fondo.
Don Bernardino de Mendoça se salvó
en una galeota de las de Málaga,
que la halló sin gente él
y todos los que en ella cupieron.
Murieron y ahogáronse allí muchos
y quedaron cautivos más de seyscientos.
Y el armada se bolvió a Málaga
a cabo de quatro o cinco días que havía partido.

Biblioteca Nacional de Madrid (España), signatura 3882. Edición de Teresa Beltrán (2002).

Lo que aquí recogemos son tres fragmentos de una Relación de Sucesos titulada “Comentarios de la fundación y conquistas y toma del Peñón”, escrita en 1566 por Baltasar Collazos.

Los dos primeros textos corresponden a la conquista del Peñón de Vélez por parte de España en el año 1564. El último texto se refiere a un intento de recuperar el Peñón en 1525, ya que se había perdido en 1522.

En primer lugar situaremos en el mapa el Peñón de Vélez, que se encuentra enmarcado en un paisaje abrupto, en la desembocadura del río Bades, a unos 80 Km. al oeste de Alhucemas, es un gran peñasco triangular unido por un pequeño puente de madera a una isleta llamada de San Antonio. Su nombre es el resultado de una deformación de los nombres de Bades (la antigua ciudad que había en la costa) y la comarca rifeña de la Gomara.

En cuanto a la historia del Peñón, nos centraremos en la Conquista del mismo en el año 1564, ya que es en lo que se centran los textos fundamentalmente. La conquista del Peñón de Vélez de la Gomera se produjo en 1564, cuando al regreso del socorro de Orán, la armada de Francisco de Mendoza se unió en Cartagena a las galeras de Saboya, Florencia, Génova y Malta. Recibió Mendoza orden de Felipe II de atacar por sorpresa al Peñón de Vélez, perdido en 1522. Marchó la flota a Málaga y por indisposición de Mendoza se hizo cargo del mando don Sancho de Leyva. Era autor del plan de ataque el alcalde de Melilla, Pedro Venegas, que contaba con las ofertas de dos renegados. Se adelantó don Álvaro de Bazán con sus ocho galeras, pero, descubierto por los moros del Peñón, fracasó la sorpresa. En la madrugada, Leyva desembarcó sus tropas; después de algunos encuentros, desanimado por lo poco que adelantaba, debido a la falta de artillería para batir el Peñón, levantó el campo y reembarcó su ejército. El 2 de agosto llegó a Málaga y pasó a invernar con la escuadra a Italia.

No por este fracaso cejó Felipe II en su intento, pues el peligro que para el tráfico comercial suponía el Peñón en manos de los moros hacía necesaria su conquista. Reunida una gran flota de galeras, se dio el mando a don García de Toledo, marqués de Villafranca, para intentar con ella nuevamente la empresa. En agosto de 1564 se juntaron en Málaga 93 galeras y unos 60 navíos con 13.000 hombres españoles, italianos, alemanes y flamencos. De esas galeras, ocho eran del rey de Portugal, al mando de Francisco Barreto; siete de Marco Antonio Colonna; 12 de Juan Andrea Doria, 10 de Florencia, cuyo general era Jacobo Dapiano; tres de Saboya, dirigidas por el conde Sofrasco; las de Malta, etc. El 29 de agosto se hizo la flota al mar. El desembarco no tuvo dificultad por encontrarse desguarnecido el mejor punto para efectuarlo: la fortaleza de Alcalá. Situado el Peñón en lo alto de abrupta y escarpada roca, pareció a don García inexpugnable y que la empresa ofrecía serias dificultades. Pasadas algunas escaramuzas con los moros de las montañas, el campo cristiano se puso en movimiento, el 3 de septiembre, y después de atravesar el poblado de Vélez de la Gomera, abandonado por sus moradores, se situó frente a la fortaleza del Peñón. Defendía el castillo una guarnición turca, al frente de la cual estaba el renegado Ferret, en ausencia de su alcalde Cara-Mustafá. Puestas en fuego las gruesas piezas de artillería de los españoles, por tierra, y las de las galeras, desde el mar, cundió el desaliento entre los turcos al ver los estragos que causaban en los bastiones y muros, y se dieron a la fuga. El 6 de septiembre las tropas cristianas entraban en la fortaleza. Reparadas las murallas y dejando fuerte guarnición bien abastecida, regresó don García de Toledo a Málaga.

Trataremos de describir a algunos de los personajes más relevantes que aparecen en los textos, aunque hay algunos de los que no hemos encontrado ningún tipo de información.

Álvaro de Bazán: (1526-1588) [Granada-Lisboa]. Don Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz, señor de las villas de El Viso y Valdepeñas, capitán general del mar océano, comendador mayor de León y Villamayor en la Orden de Santiago, alcalde perpetuo de Gibraltar, nació el 12 de diciembre de 1526, y desde muy joven intervino en empresas navales. En 1544 su padre, capitán general de las galeras de España, venció a los franceses en las costas de Galicia: “en esta batalla se halló su hijo mayor, llamado, como él, don Álvaro de Bazán, mozo que no pasaba de los dieciséis años; de esta escuela militar de su padre salió tan gran capitán como a todos es notorio que lo fue el marqués de Santa Cruz”. Desde 1554 fue capitán de la armada contra corsarios, y en 1562 se le expide el título de capitán general de ocho galeras para la guarda del estrecho de Gibraltar. Formó parte de la escuadra que, en 1563, envió Felipe II en ayuda de Orán y Mazalquivir sitiados por Asan, hijo de Barbarroja. En el mismo año asistió al intento de tomar el Peñón de Vélez de la Gomera. En febrero de 1564 hizo presas a ocho naves inglesas que habían atacado a una francesa en el puerto de Gibraltar. En septiembre fue encargado del armamento de una flotilla auxiliar para la conquista del Peñón de la Gomera. Tomó parte en la empresa y después de la conquista le fue encomendado el artillar convenientemente la plaza. En 1569 se le concedió el título de marqués de Santa Cruz, en 1576 se le concedió el título de capitán general de las galeras de España. Murió en Lisboa, el 9 de febrero de 1588.

Joan de Bazán: Lo único que podemos decir de este personaje es que era hermano de Álvaro de Bazán y que participó en la Conquista del Peñón, donde fue herido de muerte.

Juan de Villarroel: Combatió a las órdenes de don García de Toledo contra los turcos. En 1564 fue nombrado veedor general de galeras y formó parte de la expedición que conquistó el Peñón de La Gomera. Se distinguió más tarde en la toma del Castillo de Alcalá, en un desembarco en Berbería realizado por una coalición de Estados cristianos mediterráneos. Llegó a alcanzar en la Armada el grado de general de la Mar.

Bernardino de Mendoza: (1501-1557) era hijo de Iñigo López de Mendoza, segundo Conde de Tendilla. Nacido en La Alhambra, fue marino y capitán de galeras en el Mediterráneo luchando contra los piratas berberiscos. Acompañó a Carlos V en la conquista de Túnez y fue el primer gobernador del fuerte de La Goleta (1535), rechazando un ataque turco.
Nombrado Capitán General de Galeras perdió parte del movimiento de los brazos al recibir dos flechazos en ellos y un arcabuzazo en la cabeza en 1540 combatiendo y derrotando a corsarios argelinos que volvían de atacar Gibraltar. Marchó a Amberes a dar cuenta al Emperador que le dio la encomienda de Mérida. Estuvo con Carlos V en el desastre de Argel en 1541.
Acompañó a Felipe II a Inglaterra en 1544, fue Virrey interino de Nápoles en 1555 (por ausencia en Roma del Cardenal Pacheco), miembro del Consejo de Estado en 1556, volvió luego a Flandes y moriría a consecuencia de las heridas recibidas en la batalla de San Quintín (27-8-1557) a pocos meses de haber sido nombrado Contador de Hacienda.

Juan de Mendoza: A propósito de este personaje hemos de decir que no hemos encontrado en ningún libro mención expresa a él, sí hemos encontrado muchos personajes de la familia Mendoza, pero ninguno que coincida con la fecha de la conquista del Peñón. Es de extrañar que un personaje que, según los textos es general de las galeras de España, no aparezca como tal en la bibliografía, aunque al tratarse de una relación de sucesos puede ser que el dato esté confundido.

Las relaciones de sucesos son documentos que narran un acontecimiento ocurrido o, en algunas ocasiones, inventado (pero verosímil), con el fin de informar, entretener y conmover al público -bien sea lector u oyente-. Tratan de muy diversos temas: acontecimientos histórico-políticos (guerras, autos de fe…), sucesos monárquicos, fiestas religiosas o cortesanas, viajes, sucesos extraordinarios como catástrofes naturales, milagros, desgracias personales…

Las Relaciones de sucesos surgen en el siglo XV vinculadas al género epistolar: la carta-relación, que informa generalmente a un particular de algún acontecimiento del que fue testigo el emisor. Su uso se va extendiendo en el siglo XVI, en el que aparece ya la Relación de sucesos de forma autónoma (aunque convivirá siempre con la carta) dirigida a un público más amplio, para alcanzar su apogeo en el siglo XVII, sobre todo en los reinados de Felipe IV y Carlos II. Su desaparición vendrá condicionada por el nacimiento y éxito de las Gacetas, ya en el siglo XVIII, que amplían el mundo informativo al contar las noticias periódicamente, y no de manera ocasional como lo hacían las Relaciones.
Aquí nos encontramos con la narración de la Conquista del Peñón de Vélez, concretamente de dos de sus episodios en los que el autor da detalles que entran en lo heroico, característica de este tipo de literatura.

Muy importante en estos documentos son el autor y el impresor, que figuraba en estas relaciones. Los impresores en estos momentos tienen gran importancia, por ello haremos una breve biografía del autor y del impresos de estos documentos.

· Baltasar Collazos, escritor español del siglo XVI, nació en Paredes de Nava (Palencia), acerca de cuya vida carecemos de noticias, sabiéndose únicamente que publicó las obras: Comentarios de la fundación, conquista y toma del Peñón, y lo acaecido desde el año 1557 hasta 1564 (Valencia 1566); Diez y siete coloquios y Discursos de varios asuntos, entre los que figuran los titulados: Que se sustenta con trabajo la honra sin hacienda, Trabajos de la guerra y lo mal que se medra, Que el oficio de legista y mercader es noble, Que el mundo siempre ha sido de una manera, La vida de galeras, Grandezas de Sevilla y Declaración de algunos oficios y nombres militares (Lisboa, 1578).

· Juan Mey, taller de: Los Mey constituyen una familia de impresores cuya labor se desarrolla en Valencia, casi exclusivamente, desde mediados del siglo XVI hasta bien entrado el siglo XVII. El primer impresor de este apellido es el flamenco Juan Mey, activo desde 1543 hasta 1555, en Valencia, salvo una breve estancia en Alcalá de Henares. A la muerte de Juan Mey se hace cargo de la imprenta, en 1556, su viuda Jerónima de Gales, que sigue percibiendo la subvención que los Jurados habían concedido a su esposo, y que imprime, con el colofón “Viuda de Juan Mey”, entre 1556 y 1558. En 1559 Jerónima Gales se casa con Pedro de Huete y a partir de ese momento se utiliza el nombre de “Juan Mey” y “En casa de Juan Mey” en colofones que se mantienen hasta 1568 inclusive.

Comentarios

1. Flamenco Dancing Guitar and Cajon Spanish Music » Blog Archive » Conquista y toma del Peñón de Vélez de la Gomera. - abril 27, 2008

[…] danieltellez wrote an interesting post today onHere’s a quick excerptEl primer impresor de este apellido es el flamenco Juan Mey, activo desde 1543 hasta 1555, en Valencia, salvo una breve estancia en Alcalá de Henares. A la muerte de Juan Mey se hace cargo de la imprenta, en 1556, su viuda Jerónima de … Read the rest of this great post here Posted in Uncategorized on April 27th, 2008 | […]

2. cervera - enero 11, 2010

A la mayor parte de los gobernantes que hemos tenido en este país desgraciado llamado España; desgraciado por sus mal gobernantes, habría que haberlos fusilado sin contemplaciones ante un paredón. No han hecho nada en estos más de trescientos años en lo que respecta al peñón de Gibraltar. Eso sí, todo lo que sea nacional, sistemas educativos de los años 70, Plan Hidrológico Nacional, lo destruyen sistemáticamente. No son más que una gentuza. Lean ustedes el increible chollo de ser político en España; para que se les quite la estupidez del cuerpo a los periodistas, y a los artistas que apoyan a políticos de uno y otro color.

jonkepa - enero 11, 2010

Hola.

Te admito tu comentario exclusivamente por educación pero este no es lugar para este tipo de críticas. Aquí no venimos a hablar del gobierno, sea del color político del que sea, ni de sistemas educativos ni de nada que tenga que ver con la política, tampoco de Gibraltar.

Este es un blog dedicado a la gente que sirvió a su patria, España, en el Peñón de Vélez de la Gomera y se adjuntan temas relacionados con la Historia de las montañas del Rif, hoy Marruecos.

Hay miles de blogs donde hablar de lo que propones, no vengas a uno que no habla de esos asuntos.

Saludos.


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