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La gestión municipal de las ciudades del norte de Marruecos diciembre 15, 2007

Posted by jonkepa in Historia, Protectorado español.
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La gestión municipal de las ciudades del norte de Marruecos

durante la época del Protectorado español : 1912-1956

Mimoun AZIZA, Departamento de Historia

Facultad de Letras y Ciencias Humanas.

Mequinez. Marruecos

Introducción:

La gran dificultad que encontré al abordad el tema de la gestión municipal en

Marrucecos de la época colonial es la escasez de la documentación. Hasta la publicación

últimamente del destacado trabajo de José Luis Villanova1, la obra de José María Cordero

Torres, “organización del Protectorado español en Marruecos”, Madrid, 1942-1943 (2 vols),

era casí el único trabajo que trata el tema de la gestión municipal en esta parte de Marruecos,

desde un punto de vista jurídico2. Cabe señalar también que los autores de la moyoría de las

obras que tratan este tema se enmarcan en la ideología colonial y demostran su adhesión a al

franquismo3.

Antes de abordar el tema de la gestión municipal o la gestión de las ciudades del norte

de Marruecos durante la época del Protectorado español en Marruecos, sería interesante

recordar brevemente las causas y los factores que llevaron a España a occupar esta parte de

Marruecos. Destacamos en primer lugar los factores históricos4 y la proximidad geográfica.

En el plan histórico, España y Marruecos mantenían relaciones muy particulares. Ocho siglos

de presencia musulmana en España y cinco siglos de presencia española en la costa

mediterránea de Marruecos a partir de la ocupación de Melilla en 1497, Ceuta en 1580 y de

algunas pequeñas islotes. También la situación social y económica de la Penísula Ibérica a

finales del siglo XIX, favoreció esta expansión al sur, especialmente a raíz de la gran derrota

colonial de 1898, tras la que España había perdido sus últimas colonias en el Caribe y

Filipinas. Dado que España atravesaba una grave crisis económica y financiera, recorió

entonces al clásico medio que consiste en proyectar la tensión hacia el exterior. La Sociedad

Geográfica de Madrid, creada en 1876, fue la primera entidad española que manifestó interés

por las cuestiones coloniales y en concretos por Marruecos (J.L Villanova, 2004, 38). Al

mismo tiempo surgió el movimiento africanista español que se concretó en la celebración de

una serie de conferencias y encuentros. Paralelamente , surgieron numerosas firmas para

fomentar el comercio hispano-marroquí : Compañía Comercial Hispano Africana (1885),

Centros Comerciales Hispano-Marroquíes de varias ciudades.(Martin Corrales, 2002, 147).

La parte norte de Marruecos objeto de este trabajo, es una zona litoral que ocupa una

extensión de 20.000 km2, se encuentra bañada por el mar Mediterráneo al norte y por el

océano Atlantico al oeste, mientras que por el sur y el este entra en contacto con el

protectorado francés. Resulta de este modo un territorio tapón entre el protectorado francés y

España, y entre aquél y la zona internacional de Tánger y el estrecho de Gibraltar, por donde

circula un enorme tráfico comercial. Esta situación le confiere un gran valor estratégico.(Joan

Nogué y J. L. Villanova, 1999,103). Es una zona montañosa en su mayoría y pobre en la que

el espacio agrícola no representaba más que del 13% al 15% de la superficie total durante la

época colonial. El sector industrial sufría de la falta de inversiones . El capital español y sus

hombres de empresa estaban todavía satelizados por los inversionistas europeos y no poseían

suficiente espíritu de riesgo. Algunos sectores atraían un cierto volumen de capital peninsular

hacia Marruecos, se trata de la explotación minera, la participación en el ferrocarril Tánger-

Fez y la instalación de agua, luz y gas en los núcleos urbanos de la Zona Norte y Plazas de

soberanía5. El grueso de esa actividad estuvo enfocado a satisfacer las necesidades de las

ciudades y las de los núcleos urbanos creados por los colonizadores. (M.Corrales, 1999, 152).

El convenio hispano-francés de 27 de noviembre de 1912 otorgó a España el derecho y

la responsabilidad de “prestar su asistencia al Gobierno marroquí para la indroducción de

todas las reformas administrativas, económicas, financieras, judiciales y militares de que

necesita” (artículo 1°.). Para cumplir esta misión, debía organizar un entremado

administrativo bajo la condición de respetar anteriores compromisos internacionales y , por el

propio carácter del Protectorado, las instituciones tradicionales marroquíes. (J.L Villanova,

2004, 63). España tuvo que organizar una estructura administrativa en la metrópoli encargada

de dirigir la acción protectora e implantar en la zona una administración propiamente

marroquí y otra española encargada de auxiliar a las autoridades autóctonas y de invertir sus

actos.

I- La organización administrativa del Protectorado :

La implantación de la administración colonial tras la conquista del país tuvo graves

consecuencias en las estructuras sociales, económicas y políticas de la zona norte de

Marruecos. D. Seddon demuestra, para un caso muy concreto, que la imposición de estas

estructuras a las cabilas rifeñas tuvo un efecto doble: la perturbación del tradicional equilibrio

de poder y la consolidación de las riquezas y el dominio de algunas nuevas familias. En

ambos casos, el sistema colonial se aseguraba la autoridad suprema, lo que reforzaba la

posición de los que ya eran poderosos y eran nombrados oficiales locales y legitimaba el

acceso de los “nuevos hombres” a las posiciones de poder. La compleja lucha por el poder

que caracterizaba a la sociedad rifeña fue reemplazada, por un sistema según el cual el

nombramiento de puestos oficiales en la rama marroquí de la administración colonial

aseguraba un preeminencia ya existente. Los que estaban asentados en una situación de

autoridad ya non podrían ser amenazados por la aprición de rivales o por la desaparición del

sostén básico del que se benefiaban. En el período que precedió a la administración colonial,

las relaciones entre los grupos políticos eran a menudo complicadas y siempre cambiantes.

Los españoles acabaron de una menera eficaz con esa situación al imponer un marco

estructural estático de unidades administrativas a los grupos reconocibles en la época, a los

que impusieron una verdadera administración civil. Desde ese momento, los nombres y un

estatuto particular asignado al interior de una estructura administrativa rígida quedaban

fijados para siempre, mientras que anteriormente los nombres de los grupos predominantes

cambiaban a medida que ellos mismos variaban de composición, fuerza o potencia a lo largo

de los años. Este nuevo fenómeno que conoció la sociedad rifeña consistió en que lo que

determinaba la autoridad política ya no eran las alianzas entre los hombres poderosos, sino la

aprobación colonial, que se manifiesta con nombramiento en la administración. (Seddon,

1979a, 186-187).

El régimen administrativo de la zona se caracterizaba por una estructura derivada de la

teoría misma del Protectorado, tal como la definía el tratado de Fez de 1912, que establecía

una dualidad en las autoridades destinadas a dirigir los asuntos de la región. Al frente de la

administración marroquí se encontraba el Jalifa6. El Jalifa desempeñaba, por delegación,

todos los poderes del sultán, en particular el legislativo y regulador que ejercía por medio deldahír

(decreto). Estaba asistido por cinco altos funcionarios situados a la cabeza de los

diferentes ministerios, cuyo conjunto constituían el Majzén central: Gran Visir, Cadí el Codat

(jefe o juez de jueces) , Visir de los Habus7, Amin el Amlak y Amin el Umana8.

La contratación de las personas destinadas a la administración marroquí se hacía en el

seno de las familias que manifestaban una cierta colaboración con las autoridades coloniales.

Tal fenómeno dio origen a la formación de una nueva clase que se aprovechó de los

privilegios que les otorgaba la situación. (M.AZIZA, p.117-124)

A la cabeza de la administración española se encontraba el alto comisario que dirigía

la acción política de España en su zona del Protectorado y emanan de él las órdenes y las

instrucciones. Tras la ocupación total del país en 1927, la zona fue dividida en cinco regiones

administrativas: Lucus, Yebala, Gomara, Rif y Kert (véase el mapa). La administración estaba

organizada según la seguiente jerarquía : en primer lugar, el interventor territorial, que

representaba directamente a la Delegación de Asuntos Indígenas: en segundo lugar, el

interventor comarcal y por último, el local. Cada comarcaca estaba dividida en varias tribus y

cada una de ellas se encontraba adiministrada por interventor local. Junto al poder colonial

existía una autoridad local marroquí que trabajaba en colaboración con la española y que tenía

a la cabeza al caíd9, seguido del cheij y del mokadem10.

La organización administrativa de la zona, fue objeto de una abundantísima normativa,

fruto de la indefinición que al respecto existió tanto en Tetuán como en Madrid y de la

inestable situación de la zona hasta la ocupación militar total del país en 1927. Hay que

añadir también los constantes cambios en la situación política española (monarquía alfonsina,

dictadura del general Primo de Rivera, II República, dictadura del general Franco). Estos

cambios provocaron continuas reformas y constantes sustituciones del personal que

dificultaron al acción colonial. (J.L Villanova, p.64). Respecto a la normativa legislativa, la

naturaleza del régimen de Protectorado exigía la coexistencia de dos ordenamientos jurídicos,

uno procedente del país protector y otro del protegido, que se yuxtaponían.

La instalación del Protectorado en 1912, imponía la supresión de algunos organismos

de la administración marroquí como es el caso del Ministerio de la Guerra y el Ministerio de

Relaciones Exteriores. Otras instituciones pasarón a integrar la nueva administración

hispano-marroquí, conocida como la Administración Hispanojalifiana. Cuando a los nuevos

organismos creados por el Decreto de 1913, son las Inspecciónes de Sanidad, de Enseñanza y

de Aduanas. ( Cordero Torres, 142)

Según Cordero Torres (p.124), tres factores condicionaron la dicha organización se

trata de la pequeñez territorial de la zona, la pobreza de sus recursos y el propósito de dar

prestigio ante los marroquíes. Las normas del primero emanaron de su propio Administración

y de los órganos especialmente consagrados a la gestión del Protectorado : leyes y decretos

del Gobierno español, simples órdenes ministeriales, decretos y ordenanzas de la Alta

Comisaría y disposiciones menores dictadas por la Secretaría General y las delegaciones de la

Alta Comisaría. El Estado español legisló sobre los organismos de la Alta Comisaría, los

servicios militares, los funcionarios de Justicia y de Hacienda destinados a la zona y aquellos

que fueron traspasados a la administración mejzeniana. El Mejzén 11 lo hizo sobre los

servicios administrativos en general y las materias tradicionales de carácter religioso.(J.L.

Villanova, 2004,65-66).

La distribución del territorio :

Al principio, las autoridades españolas se limitaron a distribuir el territorio en amplias

y difusas demarcaciones que pusieron bajo los órdenes de las comandancias generales de

Ceuta., Melilla y Larache. Después esta división transformada por la Alta Comisaría en

diversas ocasiones. Así en 1918, el Protectorado estaba dividido en una zona occidental y otra

oriental, teniendo como centros las comandancias militares de Melilla y Ceuta. Fue a partir de

1927 cuando la Alta Comisaría empezó a organizar el territorio en regiones, que no existían

previamente como entidades administrativas. Bajo la República se modificó esta organización,

se crearon tres regiones civiles, que incluían 19 cabilas (tribus). En 1935, el servicio de

Intervenciones dividió el territorio en cinco zonas: Yebala, Lucus, Gomara, Rif y Kert. Esta

división en cinco regiones se mantuvo hasta el final del Protectorado. (J. L. Mateo, 70).

Cuadro n°1: Distribución por regiones de las oficinas de intervención (1930)

Región Oficinas de

intervención

Oficinas de

información

Yebala occidental

Yebala oriental

Gomara-Cháuen

Rif

Región oriental

Total

7

8

12

9

9

45

7

3

4

11

11

36

Fuente: Delegación de Asuntos Indígenas, Vademecum de Intervenciones, 1930, p.

111.

La implantación de las regiones, como unidades político-administrativas que

agrupaban a diversas cabilas, fue otra de las novedades que el Protectorado introdujo en la

zona. La adscripción a unas u otras regiones se intentó justificar aludiendo al interés de la

Administración española por respetar unos fundamentos naturales y “étnicos” y por distribuir

la población y el territorio de una forma mínimamente equilibrada que facilitará la gestión de

la zona. (J. L. Villanova, 2004, 262).

A partir de 1941, el régimen franquista pone en marcha una nueva reorganización

administrativa. Una organización marcada por el espíritu dirigista del régimen y por su

naturaleza autoritaria y castrense. (Morales Lezcano, 1984, 194). Entre los propósitos que la

animaban, se destaca la necesidad de lograr sentido de continuidad y unidad en la acción

española en la zona, tanto en lo político como en lo administrativo. La evolución

administrativa colonial constituye una confusa sucesión de decretos, que refleja la falta de una

política colonial homogénea y coherente. El predominio de los sectores militares en los

puestos de la administración de la Dirección de Asuntos Indígenas se produjo a lo largo de

todo el Protectorado. Estos coparon desde los cargos más importantes, como el de alto

comisario, delegados, etc., hasta los más influentes sobre el terreno, como los interventores de

cabila12 (J.L. Mateo, 72).

II- La organización municipal del Protectorado

1- El origen de las ciudades del norte de Marruecos:

La expansión europea de la segunda mitad del siglo XIX generó un gran número de

experiencias urbanas. Fue ella también la responsable directa de la existencia de nuevos

trazados de ciudades por todo el mundo (R. Ross y J. Telkamp, 1985). En raíz de todas estas

actuaciones estuvo la necesidad de reorganizar los territorios sobre la base de un nuevo

sistema urbano en el que las poblaciones se comportarían como puntos neurálgicos de

naturaleza económica y política. Las primeras actuaciones en la región norteafricana se

produjeron en las ciudades portuarias, desde las que se inició la penetración regional; éstas se

convertirían en uno de los núcleos fundamentales de este sistema económico y urbano, pues

desde ellas se establecerían unas redes de comunicaciones basadas en el ferrocarril y la

carretera, dando forma el esqueleto urbano de cada país colonizado (I. Wallerstein, 1979;

p.390).

Antes de la implantación económica y política española en la zona norte de Marruecos.

La región contaba con algunas ciudades importantes como Tetuán, Larache y Alcazarquivir

situadas en la parte occidental de la zona. En cuando a Ceuta y Melilla eran presidios

españoles, empezaron a desarrollarse como ciudades modernas a partir del principio del siglo

XX y sobre todo a raíz de la implantación del Protectorado español en el norte de Marruecos.

Con el establecimiento del Protectorado y la aparición de una nueva población de emigrantes

españoles se crearon nuevos centros urbanos. Los ingenieros militares desempeñaron un

papel importante en el establecimiento de esta primera trama urbana, así podemos decir que la

mayoría de los nuevos poblados nacieron a partir de campamientos militares. (A. Barvo Nieto,

67). Dado el escaso desarrollo económico de la zona, las funciones esenciales de los primeros

centros urbanos creados por la colonización fueron de orden militar y administrativo13. El

factor económico sólo intervinó más tarde. Fue el caso de Nador y Villa Sanjurjo (Alhucemas)

en la zona oriental. Pero la evolución de estas nuevas ciudades se explica por razones

económicas, como subraya R. de Roda Jiménez “Junto a las viejas medinas musulmanas,

íntegramente respetadas en su estructura característica, se han levantado las nuevas

ciudades de tipo europeo y se han creado otras tan importantes como Villa Sanjurjo y Nador,

cuya población se aproxima en cada una de ellas a los 10.000 habitantes. Su desarrollo

incesante es consecuencia de una transformación de orden económico, debida a la creación

de industrias, a la expansión de los mercados, al creciente desarrollo de los negocios

comerciales y financieros”.14

Las condiciones geográficas de la zona norte de Marruecos no fueron favorables para

propiciar el trabajo de la Administración. La heterogeneidad del territorio y de la población

incidió negativamente en la aplicación de una política urbanística homogénea. Esta

heterogeneidad definía a unas regiones con una trama urbana ya establecida, frente a otras

donde el hábitat era absolutamente diseminado y todo ello dentro de un dominio mayoritario

de lo rural.

2-La política municipal del Protectorado

Antes de la implantación del Protectorado, en las poblaciones marroquíes más

importantes existía la figura de un gobernador urbano, el Bajá, aunque no se contaba con

una estructura administrativa urbana como es el caso en las ciudades europeas.15

« tienen consideración de centros urbanos todos aquellos núcleos de población que viven

bajo un réjimen de carácter municipal, bien sea éste investido de las facultades y funciones

reglamentariamente atríbuidas a las Juntas de Servicios Municipales, propiamente dichas,

bien sea que esos organismos locales actúen solamente como Juntas Consultivas. De su

nomenclatura están excluídos los poblados y aduares indígenas, cuyo régimen responde a

otros principios de orden tradicional16.Los primeros organismos locales que se crearon fueron : las Juntas de Arbitrios que

foncionaron en algunas poblaciones ocupadas por el ejército, como Cabo de Agua, Villa

Nador, Arcila o Alcazarquivir. A pesar de su carácter militar desempeñaron funciones

relacionadas con la resolución de problemas vinculados a higiene, vialidad, saneamiento y

normas de construcción, contando con el concurso técnico de vocales que eran

habitualmente ingenieros militares. Las juntas que administraban estas incipientes

poblaciones no constituían una administración propiamente municipal, pues eran regidas

por organismos militares bajo la dirección de jefes y oficiales de los acuartelamientos.

Con la instauración del Protectorado se pensó en la organización de servicios

municipales de las poblaciones, principalmente de Policía Urbana e hegiene. El

establecimiento de la población europea en las ciudades forzó las autoridades coloniales a

establecer la organización administrativa de las ciudades. Sobre todo esta población llevaba

un módulo de vida distinto al de la población marroquí que habita en los barrios antiguos (las

medinas)17. Así rápidamente se constituyeron Juntas de Servicios Locales en la principales

ciudades, Tetuán Arcila, Larache y Alcazarquivir, encargadas de atender a la limpieza, el

alumbrado, el saneamiento, la urbanización y la utilización de los recursos existentes y de las

subvenciones que se les otorgasen. Estas juntas también contaban entre sus vocales con un

ingeniero y un arquitecto que debían estudiar todos los asuntos relacionados con el urbanismo

y el ornato de la ciudad, así como sobre el control de la edificación. En la práctica los vocales

técnicos fueron durante mucho tiempo ingenieros militares que realizarían para estos

organismos diversos proyectos, tanto de arquitectura (hospitales, escuelas, mercados) como

trabajos de urbanismo (alcantarillado y abastecimiento de aguas) y en ciertos casos, la tarea de

proyectar algunos de los trazados de los nuevos poblados o los ensanches de las ciudades.

Más tarde se crearon o proveyeron diversos puestos técnicos: secretario, médico, practicante y

jefe de obras. Prontamente las juntas legislaron en materias de su competencia, sobre

construcciones, circulación, mataderos, bebida, higiene, fondos, basura, rodajes y carruajes.

(Cordero Torres,215-216).

El sistema de organización local que se encontró la adiministración colonial en

Marruecos no sirvió como modelo para la nueva ciudad que se empezaba o generar. Con la

anterioridad a la implantación del Protectorado, en las poblaciones marroquíes más

importantes existía la figura de un gobernador urbano, el Bajá, aunque no se contaba con una

estructura administrativa urbana o una autoridad específica que controlara los asuntos

relacionados con la urbanización en línea de las ciudades europeas. (A. Barvo Nieto, p.69)

Los Municipios más antiguos son Tetuán, Arcila, Larache y alcazarquivir, creados en

1913. En 1928 se crean los de Cháuen y Villa Sanjurjo. El de Targuist, en 1929. en 1930, los

de Puerto Capaz, Rincón del Medik y Villa Nador. La publicación en 1931 de un Reglamento

Municipal para la Zona, autorizó la creación de las Juntas de Segangan, Rio Martíl,

Castellejos, Zeluán, Monte Arruit y Karia de Arekmán. (García Camacho, 20).

También existía por entonces una categoría urbana de menor entidad, la JuntasVecinales que se crearon en los núcleos poco importantes cuya población procedía

inicialemente de la emigración española: Targuist (1929), Villa Jordana [Cuatro torres de

Alcalá] (1930), Puerto Capaz (1930) y Rincón del Medik (1930), y que también podían contar

en los trabajos y obras de urbanización con el asesoramiento del ingeniero o arquitecto

regional del servicio de Fomento (Cordero Torres, pp.212-213). Se constituyeron entonces las

Comisiones de Policía, Higiene y Arbitrios, sustituídas según el Dahir de 16 de junio de 1913

por la Junta de Servicios locales, reglamentada por Dahir de 7 de mayo de 1914. Sin embargo,

hasta finales de los años veinte, muchos de los poblados civiles nacidos junto a los

campamentos militares no tuvieron una administración propiamente municipal, funcionando

en ellos extraordinariamente unos organismos de carácter castrense que actua bajo la

dirección de jefes u oficiales pertenecientes a las plantillas de los mismos acuartelamientos

que se occupaban de todos los asuntos relativos a obras y urbanismo.(B. Nieto,p.69)

Un dahir de 6 de mayo de 1931 aprobó el primer reglamento municipal de carácter

general del Protectorado. El reglamento representa un gran progreso sobre las disposiciones

fragmentarias anteriores.”y aunque inspirado excesivamente en el modelo español, haprocurado conciliarlo con las peculiaridades de la Zona de modo relativamente acertado18.

La organización local urbana se completó con la creación por Dahir de 5 de julio de

1934 de diez Juntas Locales Consultivas-en poblaciones surgidas alrededor de posiciones

militares- para “encauzar y atender los servicios de carácter municipal”, sanidad, higiene y

urbanización fundamentalmente (Cordero Torres, p 236) Mientras que, en 1935, mediante

diversos decretos visiriales, se promulgo la conversión de otras diez juntas vecinales en

locales consultivas en localidades que habían adquirido creciente importancia. A los pocos

meses, algunas de ellas-como las de Targuist y Segangan- fueron elevadas a municipales. En

aquellos momentos animaba a los legisladores “la necesidad de unificar servicios para que no

existan más que dos clases de Juntas”. Sin embargo, la existencia de muchas de estas juntas

fue efímera pues, a finales de 1936, iniciada la Guerra Civil y ejerciendo el control sobre la

zona el ejército franquista, la práctica totalidad de las mismas fueron suprimidas, haciéndose

cargo de sus funciones el Servicio de Intervenciones (Decreto Visirial 29-12-36). Por motivos

políticos se constituyó una Gestora de la Junta de Tetuán . De esta forma se desmontaba parte

de incipiente organización municipal autónoma republicana y el Servicio de Intervenciones

venía a controlar directamente la gestión de aquellas poblaciones. ( J. L. Villanova, 1999; 459)

Se constituyen en Juntas de Servicios Municipales los núcleos urbanos con población

superior a 2.000 habitantes, y en Juntas Locales Consultativas, los que no alcancen dicha cifra.

Las Juntas de Servicios Municipales se diferencian, fundamentalmente, de las locales

Consultivas en que las primeras están presididas por el almotacén, mientras que las segundas

las preside el Caíd de la cabila en que están situadas, y en cuanto a su funcionamiento, las

Juntas de Servicios Municipales deben conocer los asuntos previamente estudiados por las

comesiones informativas (de Hacienda, Obras, Abastos y Servicios), mientras que en las

Juntas Locales Consultivas no existen dichas comesiones. (García Camacho, 20)

Según Cordero Torres19 el detalle de la política local del Protectorado revela un

continuo tejer y destejer, no siempre ajustado a necesidades reales, y que demuestra la

influencia de motivaciones políticas extralocales y un exceso de idealismo administrativo en

Tetuán. Así se creó una Junta Vecinal en Beni-Ensar (19 de diciembre de 1931) y Juntas

Locales Consultivas en Bab Taza, Tamorot, Tleta de Beni-Ahmed, Uad Lau, Dar Xaui,

Castellejos, Tenin Sidi Yamani, Ein Zoren, Azib de Midar y Jemis de Temsaman (8 de

semptiembre de 1934); poco después se sustituye a las Juntas Vecinales de Cuatro Torres y

Tistutin por Juntas Locales Consultivas (5 de julio de 1934 y 20 de mayo de 1935),

agrupándose las de Arruit y Arquemán (3 de octubre de 1935). Por el contrario, por decreto

visirial de 31 de octubre, se elevaron a Juntas Municipales las Vecinales de Río Martín,

Targuist y Segangan; mientras que las Juntas Vecinales de Monte Arruit, Cabo de Agua,

Arquemán, Zayo y Zeluán pasaron a Juntas Locales Consultivas creadas en varios poblados y

Beni Anzar a barriada de Nador. El dahir de julio de 1941 ha disuelto la Junta de Río Martín,

que pasa a ser un barrio de Tetuán, y en cuya Junta habrá dos vocales más representates del

nuevo barrio: uno español y otro marroquí. Son varios los casos en que se confían a una junta

municipal servicios de varias juntas; así el dahir de 4 de noviembre de 1941, confía a la Junta

de Nador los servicios de abastecimiento de aguas de las juntas locales de Segangan y Nador.

En lo que se refiere a la composición de las juntas, el Reglamento Municipal de 1931

estableció que las municipales estuvieran formadas por un presidente (el bajá o el caíd)

nombrado por un dahir), dos vicepresidentes (uno español y otro musulmán) nombrados por

decreto visirial, un determinado número de vocales electivos. Estas juntas dispondrían de

asesores que podían ser consultados sobre asuntos de su competencia : el ingeniero o el

arquitecto de Obras Públicas de la región y el médico municipal o el de la enfermería o

dispensario o el inspector de Sanidad de la junta municipal más cercana (art. 5).

La juridicción municipal no se extiende a todo el territorio del Protectorado. La

división de éste es la cabila, y dentro de cada una de ellas, pueden o no existir núcleos

urbanos constituídos en Municipio. El territorio de los municipios forma enclaves en el

general de la zona, señalandose para los más importantes por disposiciones especiales que los

delimitan, y para los más pequeños, con una fórmula genérica consistente en señalarlos en un

círculo de un kilómetro de radio, con referencia al punto central del poblado.(García Camacho,

p.458)

En 1947 existen delimitados oficialmente, dieciocho municipios cuyo término

solamente se extiende a la ciudad y una pequeña zona circunstante.20

En el Territorio de Yebala existen cuatro municipios : Tetuán, capital del Territorio y del

Protectorado, Rio Martín, Rincón y Castillejos.

En el Territorio de Chauen existen solamente dos Municipios: Chauen, capital del Territorio y

Puerto Capaz.

En el Territorio del Lucus existen cuatro Municipios: Larache, Capital del Territorio,

Alcazarquivir, Arcila y T’lata de Raixana.

En el Territorio del Rif existen dos Municipios: Villa Sanjurjo, Capital del Territorio y

Targuist.

En el Territorio del Kert existen seis Municipios: Villa Nador, Capital del Territorio, y

Segangan, Zaio, Zeluán, Monte Arruit y Karia de Arkemán. Todos ellos tienen límites fijados

por el Decreto de 10 de octubre de 1931, que señala especialmente los de Nador, y establece

como Término para los demás, una circunferencia de un kilómetro de radio, cuyo centro será

el del poblado respectivo, “quedando incluídas en su totalidad, aquéllas propiedades que ,

topográficamente, sólo lo estén en parte”.

Hernández Antich, asesor técnico de la Inspección de Tetuán escribre, “mientras en

nuestra Patria no hay manera de concebir la existencia de un palmo de suelo español que no

estén dentro de un término municipal, en Marruecos en cada municipio un trozo

relativamente exiguo presidido por un núcleo urbano y en algunos casos, reducido al propio

casco urbano. Así, pues, ocurre que ningún término municipal linda con otro , sino que, al

contrario, está circundado por tierras extramunicipales, en las que, por tanto, está ausente

doda idea de Municipio por muy embrionario que se presuma. Pueden, pues, aumentarse las

jurisdicciones municipales, agregarles a todas ellas mayores extensiones superficiales, sin

llegar a que se tropiecen, rocen, ni mermen mutuamente. Pueden, asimismo, fundarse nuevos

Municipios, sin hacer agregaciones o mutilaciones de otros21

El cuadro seguiente nos da una idea sobre la población de estos municipios:

Cuadro n°2 :Población de las entidades municipales (1935-1955)

Nombre 1935 1940 1950 1955

Tetuán 49.535 70.078 80.732 84.684

Larache 29.477 36.132 41.917 42.678

Alcazarquivir 30.762 33.916 31.919 32.272

Arcila 6.158 10.766 13.763 13.823

Cháuen 6.065 12.397 13.565 14.404

Villa Sanjurjo 4.777 7.060 10.725 11.392

Villa Nador 4.699 8.826 22.067 23.443

Rio Matín 2.036 3.037 3.793 3.936

Targuist 1.187 1.283 3.033 3.121

Rincón del Medik 671 957 2.057 2.326

Segangan 846 1.318 1.944 2.126

Castellejos 549 1.051 4.826 4.912

Zeluán 459 557 430 495

Puerto Capaz 544 1.748 761 845

Monte Arruit 333 501 794 955

Karia de Arquemán 276 105 90 94

Zaio 269 365 465 487

Fuente: J.L. Villanova, 2004 p. 321.

II- Los municipios y la gestión de la ciudad:

Tanto las Juntas de Servicios Municipales como Locales Consultivas son

corporaciones de derecho público, gozando de plena capacidad juridica para el

cumplimiento de sus fines. La composición de las corporaciones es mixta, integrándose

por marroquíes, españoles e israelitas, en proporción de cada nacionalidad. El reglamento

establece un régimen de sesiones para las Juntas, debiendo ser, al menos, una mensual.

Además de las sesiones ordinarias, podrán celebrarse sesiones extraordinarias, simpre que

las convoque el presidente, por propia iniciativa o a instancia del interventor municipal o

de la mayoría de los vocales. Algunos asuntos deben ser tratados en sesión extraordinaria.

Sobre todo los de caráter económico, como presupuestos, ordenanzas, cuentas,

suplementos y enajenación de bienes. (García Camacho, p. 459).

El dahir de 8 de mayo de 1941 anuncia la promulgación de un nuevo Reglamento

municipal, que adjudica la presidencia de las juntas al Almotacén en lugar del Bajá o Caíd ; la

Vicepresidencia al interventor local. El dahir suprime la distinción entre juntas municipales y

juntas vecinales. Y se refiere a las juntas servicios municipales de carácter mixto, integradas

por el interventor local, un presidente musulmán (el Almotacén) y cierto número de vocales

representantes de los elementos pobladores, y como asesores el arquitecto municipal,

inspector local, sanitario y veterinario, inspector de abastos. Según este reglamento los

presidentes de las juntas de servicio municipal y locales consultivas se encargan de hacer

cumplir las disposiciones municipales publicando bandos , edictos y ordenanzas, cumplen los

servicios civiles del Majzen que le correspondan por órdenes especiales o disposiciones

generales. El reglamento define al municipio como “toda asociación natural reconocida por la

ley, de carácter público, de personas y bienes constituídos por necesarias relaciones de

vecindad y domicilio, dentro de un territorio determinado”. Para ser vocal se requiere : ser

varón empadronado con un año de residencia, marroquí o español, saber leer y escribir, tener

más de veinticinco años, no estar procesado o incapacitado física o judicialmente y no ser

deudor del Majzén o del municipio (art. 28).

La triple personalidad del alcalde español (delegado del gobierno en el municipio,

presidente de la corporación y jefe de la administración municipal) se desdobla en Marruecos

en las atribuciones del bajá de la ciudad o el caid de la cabila (según se trate de Junta de

Servicios Municipales o Junta Local Consultiva), que ejerce las funciones gubernativas; el

almotacén, presidente de la corporación y representante legal de la misma, y el interventor

municipal, jefe de la administración del municipio.

El reglamento detalló minuciosamente sus obligaciones mínimas que comprendían:

suministro e inspección de aguas y bebidas, desinfección, evacuación de aguas residuales,

policía sanitaria en vías y establecimientos, vacunación, cementerios, análisis de alimentos

en poblaciones más de 10.000 habitantes, alumbrado, fomento de la construcción de cas

baratas, alumbrado público, circulación, ayuda a la repoblación forestal, ensanche de las

poblaciones, confección de estadísticas mensuales (estado civil, mercados, precios,

mataderos, obras) y una memoria anual (arts. 59 a 63). En caso de no cumplir estas

obligaciones, podía asumirlas la Inspección (art. 57).

-La gestion de las obras y los presupuestos:

La contratación de obras y servicios no difiere en su regulación de las normas de la

legislación española, utilizándose la subasta cuando su importe excede de 25.000 pesetas

o lo imponga la índole del servicio y el concurso en las que no rebasen dicha cifra. Podrán

ejecutarse por concierto directo aquellas cuyo importe no exceda de 10.000 pesetas, las de

reconocida urgencia, etc. El régimen económico de estos municipios no difiere , en

lineas generales, del Estatuto Municipal de 1924. Corresponde a la Inspección de

Entidades Municipales proponer la aprobación de los presupuestos y ordenanzas,

debiendo oirse, respecto a estas últimas, el informe de la Delegación de Hacienda.

La sistemática del presupuesto está bastante simplificada respecto al de los Municipios

españoles, dividiéndose la parte de gastos en los siguientes capítulos: Obligaciones

generales, Representación municipal, Vigilancia y Seguridad, Policía urbana;

Recaudación , Personal y material de oficinas, Salubridad e higiene, Cultura pública,

Obras, Fomento de los intereses comunales, agrupación forzosa de Municipios,

Imprevistos y Resultas. La parte de ingresos comprende los capítulos de Rentas,

Eventuales y extraordinarios, Arbitrios no fiscales, Derechos y tasas, Contribuciones

especiales, Recargos y participaciones en impuestos del Majzen, Imposición municipal,

Multas y Resultas.

Las participaciones y recargos en los impuestos del Majzen son el 50% de la urbana y el

25% en la tarjeta de identidad, 20% sobre la industrial y 33% sobre el tertib (rústica:

impuestos sobre…). la supresión del derecho de puertas como ingreso municipal,

afectándolo col las denominaciones de “cuota benéfica de consumo interior” y “Arbitrio

benéfico local” a las obligaciones de Beneficencia, motivó la concesión a los Municipios

de una compensación, señalada hasta el año 1951 en 9,34 pesetas por habitantes, se eleva

en 1952 a 14 pesetas. (García Camacho, pp.20-22).

Caudro n°3 de ingresos y gastos de las juntas municipales y locales (en miles de

pesetas) (ver Villanova, p. 283)

Población Año 1951

Ingresos Gastos

Año 1953

Ingresos Gastos

Año 1955

Ingresos Gastos

Tetuán 9.172 8.193 11.839 11.217 15.415 14.739

Larache 3.812 3.598 5.219 5.109 5.884 4.826

Alcazarquivir 2.263 2260 3.820 3.556 4.960 4.365

Villa Nador 2.184 1.796 2.814 2.110 2.591 2.377

Villa Sanjurjo 1.713 1.712 2.385 2.223 2.521 4.472

Arcila 830 769 1.312 1.120 1.464 1.212

Chauen 693 643 1.081 1.051 1.213 1.154

Segangan 903 342 696 577 758 757

Targuist 587 441 503 467 602 544

Castellejos 323 258 323 208 356 278

Rio Martín 376 323 949 472 758 757

Rincón de Medik 248 148 283 182 416 248

Zaio 203 174 215 202 305 255

Zeluán 118 114 130 124 131 136

Monte Arruit 326 193 374 268 443 335

Karia de Arekmán 137 62 180 144 167 148

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (Madrid), Anuario Estadístico de la Zona

de Protectorado y de los territorios de soberanía de España en el Norte de África.

Años 1953, 1955 y 1955.

Estas juntas padecian de muchos problemas como la falta de ingresos suficientes, el

rápido crecimiento de algunas ciudades. Por ejemplo en 1945, la red de abastecimiento de

agua potable únicamente se había completado en Tetuán y Alcazarquivir. En el resto de

las poblaciones presentaba serias deficiencias (Puerto Capas, Rincón y Targuist). El

alcantarillado era defectuoso en Arcila, incompleto en Castillejos).(para más información

véase Villanova, pp. 320-321).

La gestión del agua:

Las primeras obras consisten en el abastecimiento de aguas a poblaciones. Fueran

importantes núcleos como Tánger (en 1914, la Comisión de Higiene estudiaba el proyecto)

o pequeños poblados como Zeluán cuya traída de aguas fue realizada en 1912. En el plan

de obras de 1917-1918, el delegado de Fomento Manuel Becerra ya incluía el estudio de

los abastecimientos de aguas a Tetuán, Larache, Alcazarquivir y Arcila, obras que en un

primer momento fueron encomendadas a los ingenieros de las Jantas de Servicios Locales

(que solían ser ingenieros militares). En 1927 las obras de abastecimiento de aguas de

Arcila y Cabo de Agua estaban finalizadas, las de Tetuán y Larache se encontraban ya en

construcción, y las de Alcazarquivir subastadas. A Tetuán le llega el agua desde los

manantiales del monte Gorgues mediante una serie de canales de conducción, sifones,

depósitos de reserva y puentes acueductos que debían aportar a la capital de la zona 3.668

metros cúbicos diarios, lo que representaría por entonces 96 litros por habitante, calculada

para una población de 38.000 personas. Se realizaron también las traídas de agua a

poblaciones como Villa Nador, Río Martín, Targuist, Castillejos o Villa Alhucemas. Sin

embargo, los resultados de las obras de Tetuán no fueron satisfactorios y la búsqueda de

otras alternativas se prolongó hasta principios de los años cuarenta cuando se estudiaba

una nueva solución para el abastecimiento de agua a un ciudad que crece rápidamente. En

1944 se hizo una elevación provisional de las aguas del río Martín para sumarlas a las

procedentes de los manantiales citados, aguas que venía derivada de la presa de aforos del

Mogote y que requerían tratamiento en una estación depuradora. ( A. Barvo Nieto, pp. 59-

60)

Hay que distinguir entre las obras hidráulicas de carácter general a cargo de un Servicio de la

Delegación de Obras Públicas y Comunicaciones; los específicos para riego, ganadería o

industria a cargo de la Delegación de la Economía, Industria y Comercio; y los puramente

locales, atribuídos a la competencia municipal; Reglamento de Tetuán de 25 de agosto de

1932.; cesiones a las Juntas de Tetuán y Larache (Dahir de 20 de abril de 1934), Reglamento

de Nador y Segangan (8 de febrero de 1935 y noviembre de 1941).(J.L Cordero, 283). Las

primeras referencias documentales de los aprovechamientos hidráulicos en la Zona de

protectorado se remontan à 1914 y se refieren al río de Muluya, fronterizo en su curso inferior

entre ambas zonas del Protectorado . Era residente general francés el Mariscal Lyautey y alto

comisario español el teniente general Marina. En mayo de aquel año se llegó a redactar un

proyecto de reglamento para la distribución y utilización de las aguas del citado río, sin que

fuese refrendado por las Administraciones respectivas. En 1934 la La Sociedad Electras

Marroquíes obtiene concesiones en la cuenca del Lau y construye poco después su presa,

canal y salto.( Vicente Martorell, 1946, p. 173; 1947 ,p. 28). Cabe señalar y destacar que la

iniciativa privada fué rápida de concepción y de relización a partir de los años trenta. Los

servicios estatales de Obras Públicas, que hasta entonces habían dedicado su príncipal

actividad a las carreteras, puertos y edificaciones oficiales, inician su acción hidráulica

construyendo una presa de derivación en el bajo Lau (1938), con objeto de poner en regadió la

vega. A partir de 1942 varias obras hidráulicas fueron planificadas es el caso la cuenca de

Nekor y del Guis, su aprovechamiento comprende : producción hidroeléctrica para los

territorios del Rif y del Kert, abastecimiento de aguas a Villa Sanjurjo y riego de la vega de

Axdir. (Martorell, 1947, p. 29).

Bibliografía:

Alta Comisaría de España en Marruecos, Acción de España en Marruecos, La obra

material, Tetuán y Madrid, Talleres del Instituto Geográfico y Catastral, 1948.

Álvarez Gendín, S.,(1949), la Administración Española en el Protectorado de

Marruecos, Plazas de Soberanía y Colonias de África, Madrid, Centro Superior de

Investigaciones Científicas e Instituto de Estudios Africanos.

García Camacho S.(1952), “los Municipios marroquíes”, África, n° 129-130. pp.20-22.

Martorell Otzet V., (1946)“las obras públicas en la puesta en valor de nuestra zona de

Protectorado ”in Labor de España en Africa , Alta Comisaría de España en Marruecos

pp. 171-188.

Martorell Otzet V.,(1947), las obras hidráulicas en Marruecos, África, pp. 28-31

Mateo Dieste J.L.,(2003) la “hermanidad” hispano-marroquí, política y religión bajo el

Protectorado español en Marruecos (1912-1956). Edicions Bellaterra. Barcelona.

Nogué J. Y Villanova J. L., (1999), “la zona norte del Protectorado español en

Marruecos. El marco geográfico”, in España en Marruecos, Editorial Milenio, Barcelona.

Roda Jiménez, R. de, « Evolución económica y transformaciones sociales de la vida

marroquí”, África

Ross, R. y G. Telkamp. 1985, Colonial cities. Boston-Lancaster-Dordrecht: Martinus

Nijhoff.

Seddon, D. 1979a. Le conflit sur la terre à Zaio (Rif Oriental), in B.E.S.M. pp.179-197.

-1979b. Labour migration and agricultural development in Northeast Morocco:

1870-1970. In the Maghreb Review. Vol. 4, n° 3, pp. 69-77.

Villanova, J.L. (2004), El Protectorado de España en Marruecos. Organización política y

territorial. Edicions Bellaterra. Barcelona

1 Villanova, J.L. (2004), El Protectorado de España en Marruecos. Organización política y territorial. Edicions

Bellaterra. Barcelona

2 cabe señalar también: Sabino Alvarez Gendin, la administración española en el protectorado de Marruecos, las

plazas de Soberanía y colonias de África. Centro Superior de Investigaciones Científicas e Instituto de Estudio

Africanos, Madrid, 1949; T. García Figueras, los municipios de la zona del Protectorado, (folleto, Biblioteca

Nacional, Madrid, Afr.G.F Ca 393-17) .

3 Entre los destacados autores de este tendencia citamos Tomas García Figueras, el ideólogo del colonialismo

español en Marruecos; Rafael de Roda Jiménez, José María Cordero Torres que fue el director del del Instituto

de Estudios Africanos creado en 1945 dependía de la Dirección General de Marruecos y Colonias.

4 . “nuestros derechos históricos en Marruecos arrancan de las expediciones en tiempos de Alfonso X el sabio,

que conquistó Salé, en la costa del Atlántico en 1260. en 1467 se occupan los territorios de Sta. Cruz del Mar

Pequeña; nuestra posición en Ceuta, cedida por los portugueses, la campaña de Melilla en 1893; nuestra

campaña de África en 1859 donde las tropas se cubrieron de gloria mandadas por O’Donnell, Prim y otros

generales”. Véase Gonzalo de REPARAZ, Política de España en África. Calpe, 1924, p. 3-4.

5 Melilla occupada por España en 1497 y Ceuta en 1580 y formaban parte de Plazas de soberanía.

6 Jalifa: en la administración del Protectorado , la máxima autoridad política y religiosa, en representación del

sultán.

7 Habus: bienes inalienables cuyo beneficio se destina a una obra o institución piadosa o religiosa como la

mezquita por ejemplo.

8 Ministro de Hacienda.

9 Caid: autoridad máxima de la tribu, dispuesta por el mejzn o por los jefes de aquella.

10 Jefe, comandante. Cargo gubernativo que preside la asamblea local.

11 Mejzén designa el Gobierno Central o el Estado.

12 Cabila: tribu.

13 « tienen consideración de centros urbanos todos aquellos núcleos de población que viven bajo un réjimen de

carácter municipal, bien sea éste investido de las facultades y funciones reglamentariamente atríbuidas a las

Juntas de Servicios Municipales, propiamente dichas, bien sea que esos organismos locales actúen solamente

como Juntas Consultivas. De su nomenclatura están excluídos los poblados y aduares indígenas, cuyo régimen

responde a otros principios de orden tradicional.” Tomas García Figueras y Rafael Roda Jiménez, (1951-1955),

Economía social de Marruecos, Madrid, IEA, Volumen I p.89

14Roda Jiménez, R. de (1947), “Evolución económica y transformaciones sociales de la vida marroquí” pp.298-

301):

15 Así, por ejemplo, el único funcionario que intervenía en las cuestiones municipales era el almotacén , más

encargado de cuestiones de veeduría y de inspección de mercados que de examinar asuntos relacionados con las

construcciones y la urbanización, véase, Bravo Nieto, p. 69. Sobre el origen estas organizaciones municipales

escribe Santiago García Gamacho “Los municipios de la Zona española tienen el comienzo de su vida

juridica en el Acta de Algreciras. Los municipios más antiguos son Tetuán, Arcila, Larache y Alcazarquivir,

creados en 1913” in S. García Gamacho, , los municipios marroquíes, África, 1952, pp. 458-460.

16 Tomas García Figueras y Rafael Roda Jiménez, op.cit p.89

17 En Marruecos existían, con anterioridad a la implantación del Protectorado, numerosas ciudades , en

ellas, no pocos servicios locales que cumplir: abastecimientos de aguas, fuentes públicas, construcción y

reparación de calles y caminos, servicios de limpieza, escuelas, etc.; pero estos servicios no eran atendidos por

un organismo de carácter local, con medios propios y propia personalidad, sino por las autoridades delegadas o

representantes del poder del Sultán. (Bajá, Almotacén, Nadir el Habús, Muqadamin de Barrios, Mejznía..), no

defirenciándose los servicios públicos estatales de los municipales.

18 Cordero Torres, p217.

19 Cordero Torres, pp. 211-212.

20 Memoria de Alta Comisaría, 1947, p.84

21 Hernández Antich, Temas hispano-marroquíes”, Revista de Estudios de la Vida

local, núm. 21, 1945, pp. 428-429. citado por Villanova, 2004,

USC

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